— al fin solos— dice en el auto, venimos recién llegando de la fiesta, estamos agotados a pesar de ser vampiros— ¿te gusta nuestro nuevo hogar?— dice poniendo en marcha el auto, y yo miro por la ventana, es una preciosa. Es una casa de 2 pisos, que tiene una reja donde es el portón, Edward avanza con el auto ya que el portón se abre solo, al entrar un jardín precioso nos recibe, hay fuentes de agua. Y puedo ver la casa completamente, esta iluminada completamente, tiene ventanales hasta el suelo, y como estoy admirando la casa no me doy cuenta que Edward abre la puerta, hasta que siento que me toman en brazos.
— tan tradicional— digo al ver que su propósito es llevarme en brazos adentro de la casa
— si vamos a empezar el matrimonio quiero que lo empecemos bien— sonríe, y camina dentro de la casa conmigo en brazos, al cruzar el umbral él sigue sin bajarme, sube las escaleras así que no puedo ver mucho en el primer piso.
— quería ver el primer piso— digo una vez que estamos arriba, Aunestoy en sus brazos.
— ve a cambiarte el vestido rápido, te tengo una sorpresa— dice bajándome delicadamente en nuestra habitación que es muy espaciosa
— vale, ¿Qué sorpresa es?
— si te digo ya no sería sorpresa— dice sonriendo y comienza a desabotonarse el puño de su camisa
— ash, vale— digo entrando al baño que es donde hay una puerta dentro de nuestra habitación.
Me saco el vestido cuidadosamente, y lo dejo a un lado, mi peinado lo desarmo ya que es algo innecesario ahora, me pongo un short de seda morado con una blusa del mismo color y de la misma tela, me miro en el espejo… sonrío lentamente… hoy es la noche de bodas, ¿será que…?
— Elissabet sal pronto— dice Edward desde el otro lado de la puerta.
Salgo del baño, y cuando pongo un pie fuera unos
labios deliciosamente conocidos atrapan los míos, me toma de la cintura, y me
empuja a la cama… al fin… hoy será ese día… Edward besa mis labios con una
pasión desenfrenada, me desea tanto como yo a él, sus besos son mi perdición, y
él lo sabe. Enredo mis manos en su pelo para intensificar el beso, y el mete su
mano por debajo de mi camiseta, alboroto su pelo, y él se desespera tanto como
yo, nuestras lenguas juguetean deseosas de probarse, siento un que algo se
rasga, y me doy cuenta que es mi camiseta, los besos de Edward bajan a mis
pechos y comienza a besarlos dulcemente dejando marcas en ellos de por medio,
levanto su cabeza para poder encontrarme con su boca, y sus manos suben por mis
piernas, sus grandes y fuertes manos, él tiene el pecho desnudo y su torso es
fuerte clavo mis uñas en su espalda y hago que suelte un grito, me mira a los
ojos y sus hermosos ojos verdes se oscurecen de lujuria, pasión y deseo.
Se
saca el pantalón y puedo ver a su amigo que está ansioso por hacer su jugada,
él saca mi brasier dejando mis pechos sin nada, él los acaricia suavemente y yo
me derrito un gemido sale de mis labios y él los vuelve a besar, lo necesito,
sus besos bajan a mi estómago y sus manos siguen jugueteando en mis piernas,
está torturándome. Sigue dando besos por todo mi estómago, luego sube a mis
pechos nuevamente y comienza a juguetear con ellos, se siente delicioso, su
amigo está en mis piernas y se siente extraño quiero que me haga suya, lo
quiero desde la primera vez que lo vi, sus manos comienzan a bajar mis short,
solo hay una prenda que nos separa sus bóxer y mis bragas. Sus besos son mi
debilidad, vuelve a mis labios, su lengua manda a la mía, ella ya no tiene
poder.
— Edward… hazlo de una vez
— a su orden mi lady— dice bajando mi ropa interior y la suya por supuesto.
Se posiciona, me mira a los ojos, vuelve a besarme. Sus manos se posicionan en mi cadera… y entra, primero lento y suave, pero a medida que avanzamos, avanza también el ritmo, soy suya, al fin me hizo suya. Luego de eso, él se queda a mi lado, abraza mi cintura y muerde el lóbulo de mi oreja.
— ¿recuerdas mi secreto?— dice en mi oído.
— sí— digo poniéndome encima de él.
— yo… era… virgen— dice mirándome, yo quedé en shock
— eso es imposible, tú siempre te ibas con las prostitutas a revolcarte
— nunca lo hice, te digo la verdad. Yo era virgen… pero ya no más— dice atrapando mis labios nuevamente, me separo de él y sonrío
— gracias por confiar en mi— digo mirándolo
— siempre juntos mi lady
— siempre juntos Amor— digo sellando nuestra promesa, con un beso.
Ya han pasado 2 meses desde nuestra primera vez, fue hermoso… antes cuando tenía sexo era todo muy frío, además los chicos eran poco delicados. En cambio con Edward todo fue hermoso, obviamente fue hermoso ya que no tuvimos sexo frio, hicimos el amor dulce y tiernamente. Ahora estamos acostados en el living de la casa, con la chimenea encendida, acabamos de hacerlo de nuevo y creo que nunca me cansaré.
— ¿Edward?— digo susurrando
— ¿si mi lady?— dice pasando su nariz por mi cuello en una manera tan tierna
— ¿si te digo algo te enojarías?— le pregunto temerosa
— ¿qué pasa?— me dice ahora preocupado
— promete que no te enojaras
— ok lo prometo, ahora dime
— tengo el periodo retrasado, he tenido náuseas y mareos todo el día y… acaba de moverse algo en mí estomago
— ¿QUE?— grita
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