Y aquí voy junto con Andrew a Londres, para buscar
a una hermana que ni siquiera sabía que
tenía, mi vida no es como pensaba, todo cambio, espero que no sea peor cuando llegue
allá, yo nunca he visto Londres, sí es la capital de Inglaterra, pero nunca me
había llamado la atención, había ido a Estados Unidos, a Canadá, a Chile, a
Brasil, a Colombia, Ecuador, Perú, pero nunca había tenido la intención de
cambiarme de casa y menos dentro del mismo país, según mi hermano dice que
Londres es lindo y que hace calor, pero no se aún estoy nerviosa, y extraño
mucho a mis padres, a pesar de lo que haya hecho mi padre no tenga excusa, lo
quería y mucho, además quiero saber quién es mi hermana… Caroline.
— ¡¡Elissabet, Elissabet, Elissabet!!— me dijo
gritando y sacándome de mis pensamientos.
— ¡¡Andrew, Andrew!! No me grites no estoy sorda—
le digo gritando al igual que él, lo que provoco su risa y la mía la siguió
después.
— es que estabas tan perdida en tu mundo que ni
siquiera te diste cuenta de que ya estamos aterrizando.
— oh cierto— en ese momento hablo el piloto
avisándonos de que nos abrocháramos los cinturones porque estábamos aterrizando
en nuestro destino: Londres.
— yo creo que deberías sacarte ese abrigo, aquí no
hace frio.
— ¿seguro?
—Sí— le hice caso ya que por lo que se veía afuera
había mucho sol y él andaba solo con una camiseta sin mangas
Al bajarnos del avión, nos esperaba un auto muy
lindo que decía en un cartel familia Brown, lo cual no creo que haya sido
necesario ya que veníamos solos en el avión, era un avión privado.
— vamos sube.
— ¿sabes dónde queda la casa?
— yo no, pero él sí— decía apuntando al chofer,
que se veía muy joven y muy apuesto— Elissabet — decía susurrándome en el oído
— ¿Qué?— le conteste en el mismo volumen
—ni se te ocurra involucrarte con el chofer ¿me
oíste?— ¿este chico lee los pensamientos o qué?
—ash, aguafiestas.
Y así seguimos el camino al que sería nuestro
nuevo “hogar”, nunca será un hogar sin mis padres, hay Dios cuanto los extraño.
— Hey pequeña no llores— no me di ni cuenta y mis
mejillas estaban todas mojadas con mis lágrimas.
—los extraño mucho
—lo sé, yo también, pero ellos están en un mejor
lugar cuidándonos.
—sí pero eso no lo hace menos doloroso.
—Ya lo sé, ya lo sé, ven aquí— decía abrazándome,
y así estuvimos todo el camino hasta que llegamos a la casa— entra a la casa
mientras que Thomas y yo entramos las maletas.
— Ok— digo y veo la casa que es muy hermosa.
Era una casa que se notaba que era antigua, pintada de un color que en tiempo pasado fué burdeo pero que ahora está desteñida por el paso del tiempo, tiene un garage donde facilmente caen 3 automoviles y quizás una motocicleta, el pasto de la casa estaba amarillo así que hace mucho tiempo que nadie vivía aquí, la entrada de la casa estaba indicada por un camino con baldosas de color azul colonial y me dispuse a caminar, cuando entré en la casa me dí cuenta que era más linda que por fuera,
estaba amoblada con muebles antiguos que le daban el toque rustico, en seguida supe que había sido mamá la que la había decorado, a ella
siempre le gusto todo lo que era decoración, siempre se encargaba de ver
cómo estaban las plantas, las habitaciones bien ordenadas, y siempre había algo
que quería cambiar, a veces se paraba en los marcos de la puerta a observar
todo, y papá le decía que parecía terremoto, porqué siempre decía que algo
había que cambiar. Subí al 2° piso y vi que había 5
puertas, supuse que eran los cuartos, fui recorriendo cada una de las habitaciones,
la 1° era de mis padres, pintada con un color damasco, una cama en medio y todo estaba tapado por una sabana blanca ¿es que no hay nada que no me recuerde a ellos?, la 2°
era al parecer de un chico... Andrew, estaba pintada de un color verde militar y también, al igual que la otra habitación, estaba todo tapado con una sabana blanca, en frente había otra puerta con un color rosado
suave, entré y habían 2 cunas, al parecer habíamos vivido aquí antes, con mi…
hermana, al lado de esta habitación, había una que era muy simple pero parecía
acogedora, estaba compuesta por una cama matrimonial, un televisor pantalla plana, y estaba pintada de un color crema muy lindo compuesta por las
cortinas que le hacían juego, estaba muy bien iluminada, en eso mientras admiraba
la habitación…
— ¡Hey!— Me di la vuelta muy rápido tomando del
cuello a no sé quién, o esperen es el chofer, ups— ehm… chica ruda… ¿me podrías
soltar…?— dice apenas articulando las palabras
— lo siento, pero fue en defensa propia tú me
asustaste— le digo soltándolo
— ehm, tienes razón lo tendré en cuenta la próxima
vez— comenzamos a reír y en eso escuchamos una tos falsa… Andrew tenía que
arruinar el momento.
— ¿interrumpo algo?
—no hermanito, es solo que Thomas me asusto y…
— adivino lo tomaste del cuello
— si
— siempre a la defensiva, así me gusta— dice
riendo— bueno lo mande a buscarte porque ya sacamos todo lo del coche.
— oh claro, bueno pues mientras arreglamos la casa
¿porque no pedimos una pizza?
— claro es una estupenda idea, ¿Thomas te quedas?
— No lo siento pero debo irme, mi novia me está
esperando en casa— ¿tiene novia? y yo que me quería divertir— será para la
próxima, nos vemos.
— cuando quiera, ah y gracias por la ayuda.
— no fue nada, adiós Elissabet, adiós Andrew.
—Adiós— decimos ambos
— ¿desilusionada hermanita?
— no me molestes— le digo seria
— okey, okey— dice levantando las manos como si lo
estuviera apuntando con un arma— llama a la pizza que me muero de hambre.
— okey.
— aquí pizzería— contestan del otro lado del
teléfono
— hola me gustaría pedir una pizza para la calle…—
¿Cómo rayos se llama la calle?— espere un momento, ¡¡¡Andrew!!!— grité tapando
el teléfono
— ¿qué?— escucho como me grita desde arriba
— ¿Cómo se llama la calle?
— Lombard street 2127— me grita de vuelta y
escucho como ríe
— ¿Hola?— digo por teléfono
— ¿Si?
— la calle se llama lombard street 2127.
— okey en unos minutos la pizza estará en su casa.
— gracias, aquí la espero— digo y cuelgo el
teléfono
— listo Andrew, la pizza viene en camino.
— okey, mientras tanto desempaquemos.
— si ams, sobre eso ¿ya habíamos vivido aquí
verdad?— digo en la puerta de su habitación
— si hace 19 años, lo supiste por las cunas
¿verdad?
— Sí— y comienzo a recordar a mis padres
—sin tristezas en esta casa vamos lleva
tu ropa a la habitación de huéspedes, mientras tanto dormirás ahí, hasta que
remodele la otra habitación.
— ¿dónde está la pantalla plana? Siiiii— digo saltando de
alegría
— ¿qué pantalla plana?
— Perdiste— le digo subiendo escaleras arriba con
mis cosas y encerrándome en la habitación
—Eres una tramposa— escuche al otro lado de la
puerta
— tú dijiste que esta sería mi habitación es culpa
tuya— le digo riendo
— esto no se quedara así, ya me tocara algo de
esta casa bueno a mí.
— ajá lo que digas.
Comencé a ordenar la que sería mi nueva
habitación, le faltaba un equipo de música, y unos posters de Reik, mi grupo
favorito junto con Green day, y linkin park, ufff y por supuesto a Chayanne,
definitivamente él es el mejor cantante de música romántica que existe, y justo
en frente de mi cama pongo al mejor actor del mundo él… Robert Pattinson, ¿porque
Dios hizo a este hombre tan perfecto?, comencé a ordenar mi ropa pero me puse a
pensar que mi ropa no cabría en ese pequeño armario, tenia de todos los
conjuntos posibles, esto es lo mejor. Luego de estar ordenando mi cuarto me
tire sobre la cama y… suena el timbre
— ¡¡ Elissabet ve a abrir la puerta estoy
ocupado!!
— ash flojo, ve tu yo estoy cansada.
— ¡¡ Elissabet ve ahora!!
— Bueno pero no te enojes— Baje las escaleras y
fui directo a la puerta.
— Hola hermosa, aquí está tu pizza, pero para ti
es gratis por un beso— dice el idiota del repartidor en la puerta. Esto de ser
irresistible tiene sus desventajas
— no gracias, prefiero pagar— digo retrocediendo y
empujando a este “repartidor”
— vamos si solo es un besito
— ¡¡ya te dije que no!!!— me toma de los brazos y
me atrae hacia él, pero…
— ya suéltala, ¿Qué no la oíste?— escucho una voz
varonil que habla
— ¿y tú que te metes?
— ¡Andrew!— grito
— ¿Qué pasa Elissabet porque gritas?— dice Andrew
apareciendo arriba de las escaleras
— nada el idiota del repartidor quería besarme—hice
una cara de disgusto— pero llego… ehm… ¿Cómo es que te llamas?— digo mirando al
chico
— disculpa aun no me presento, hola soy Lowell,
Taylor Lowell— interesante… es lindo, tiene el cabello negro un poco largo,
unos ojos café claro, una tez morena y va muy bien vestido, ¿y si…?
— mucho gusto Taylor
— el gusto es mío ¿Elissabet? ¿Verdad?
— ¿Cómo sabes mi nombre?
— tu…— dice señalando a Andrew
— claro mi hermano lo dijo— que tonta soy.
— Hola soy Andrew, el hermano mayor de Elissabet— puso
su voz de macho recio pero le sale tan gracioso— ¿de qué te ríes?
— Es que tratas de hacerte el malo y te sale muy gracioso—
Taylor también comenzó a reír pero más disimuladamente.
— hey no me dejes en vergüenza ante ese
desconocido.
— De hecho, somos vecinos— dice señalando la casa
de un lado— así que… pronto dejaremos de ser desconocidos
— ignóralo Taylor, trata de ser el hermano serio
pero no le sale el papel, ven pasa— le dije haciéndome a un lado para que
entrara pero llego una chica, ¿también tendrá novia?
— ¿Qué pasa Tay?, escuche unos gritos y vine en
seguida
— ah no nada, es solo que un idiota quería besar a
Elissabet, pero tu hermano el héroe la ayudo— dijo con una sonrisa triunfante. Ah
son hermanos ufff menos mal.
— Uyyy si él es todo un héroe— dijo esta chica
tomando las mejillas de su hermano y hablándole como bebe, lo cual me causo
mucha gracia— Hola soy Ana la hermana de Taylor— dijo demasiado seria y muy
fría, parecía más amigable.
— un gusto Ana, soy Elissabet y este fortachón de
acá— digo apuntando a mi hermano— es Andrew mi hermanito.
—hola, veo que al fin llegan nuevos vecinos—
sonríe mirando a Andrew
— Si, al parecer fue mucho tiempo— lo dije con
pena recordando que no estábamos acá desde hace 19 años.
— ¿Estás bien?, ¿dije algo malo?— dice ahora
mirándome a mi
— eh, no nada— dije tratando de parecer lo más normal
posible, pero ya se me estaba formando el nudo en la garganta— ¿no gustan
pasar?
—ehm… si porque no— dice Ana mirando ¿nerviosa A
Taylor?
— si pasemos y así conocemos a nuestros nuevos
vecinos los…
— Brown— digo completando su frase— siéntense,
están en su casa— les digo siendo lo más amable posible— ¿Andrew por qué no vas al supermercado
a comprar algo mientras los chicos y yo nos quedamos conversando?— esto no me
lo perdonara, él odia que lo manden, pero bueno mientras que estén ellos no
puede hacerme nada, ¿o sí?
— Claro, Taylor me acompañas, no sé dónde queda el
supermercado— dijo molesto, hay Dios de esta no me salvo.
— ¿eh? Ah sí claro, vamos— dice levantándose
— no te preocupes Andrew, yo cuidare a mi cuñada
muy bien— lo dije con un tono triunfante, a lo que Andrew me miro con una
mirada de *ya verás malcriada* yo solo reí.
Cuando ellos se fueron comenzamos a charlar con
Ana.
— ¿Elissabet…?— dice Ana
— si ¿Qué pasa?
—quería pedirte perdón por hablarte tan seria
cuando nos conocimos— dice un poco roja— en mucho tiempo no he tenido una
amistad, en la universidad me consideran como la chica rara siempre me ha
costado adaptarme… no estoy acostumbrada a sociabilizar
— oh ya entiendo, veras ese no es un problema, yo
seré tu nueva amiga— en sus ojos vi felicidad.
— ¿de verdad serias mi amiga?
— por supuesto que sí, pero prométeme que no me
fallaras nunca porque ahí conocerás lo peor de mi— le dije recordando lo que
había hecho la maldita de Camille, su cara quedo echa papilla.
—Ok—me miro dudosa— ¿porque?
— mmm cuando vivíamos en Oxford, encontré a mi
“mejor amiga” y a mi novio besándose en una fiesta, luego nos pusimos a pelear
y deje su cara irreconocible— en mis labios se formó una mezcla de sonrisa
malvada y a la vez triunfante.
—oh entonces tendré cuidado— dijo con una sonrisa
tímida— ¿y por qué viajaron a Londres?
— Por asuntos familiares, mis padres tuvieron un
accidente y fallecieron— digo tratando de sonar tranquila, algún día debo
superar el hecho— y pues la casa nos traía recuerdos, así que escogimos Londres
— ¿y es muy difícil el cambio de casa?
—no, nosotros estamos acostumbrados a viajar, así
que no fue tan difícil
—oh… ¿y solo son ustedes 2?— la pregunta del
millón
— eh… bueno es una larga historia, pero no, somos
3
— ¿y su otro hermano?
—Hermana— le corrijo, ella se ríe junto conmigo,
no sé porque pero nos reímos— ella es uno de los motivos por el que nos
cambiamos de casa
— ¿y saben cómo es?
— Bueno, mientras nos cambiábamos de casa encontré
una foto de ella y yo al año— digo sacando la foto de mi bolso
—Que tiernas— dice mirando la foto, yo me río
— ¿y ustedes cuantos son?
— somos 3 también, Taylor es el del medio, yo soy
la menor y Ed…
— Chicas llegamos— decía Andrew entrando con
Taylor a la casa.
— estamos por aquí— le grito yo
— Elissabet tu hermano es muy gracioso— dice
Taylor riendo… su sonrisa te deja sin habla
— es un payaso
— oye estoy aquí— y todos reímos.
— ¿y bien? Compraron todo lo necesario para la
cena.
— eh si, ¿puedes cocinar tú?
— Claro, ¿Ana me ayudas?— ella miro a Taylor un poco ¿dudosa?, es que
¿acaso le estaba pidiendo permiso?— Ana— dije llamando su atención.
—sí, vamos
— ¿Sabes cocinar?— le pregunto mientras saco las
cosas de la bolsa
—Se hace lo que se puede— dice riendo
—vale, ¿Qué cocinamos?
—mmm no sé, ¿papas con carne?
— ¿eso es lo más fácil?
—no, lo más fácil son fideos, pero no quiero
fideos— le digo riendo
—Vale, entonces papas con carne— dice prendiendo
la cocina
— ¿de que hablábamos?
—de tu hermano, no alcanzaste a decirme su nombre
—ah claro, Ed…
— Ay— digo un poco gritando, e interrumpí a Ana, lo
sé soy tan dramática pero no me gusta ver sangre fuera de lugar, la prefiero en
mi cuerpo, pero vi que Ana tampoco estaba cómoda de hecho su cara ¿cambio?
—Elissabet, cúrate eso, me tengo que ir lo siento—
pero antes de que pudiera hablar llegaron los chicos y Taylor también estaba
raro, ¿no les gustara la sangre tampoco?
— ¿Elissabet qué paso? ¿Por Qué gritaste?— dice
Andrew acercándose a mi
— me corte, pero no importa ¿Ana, Taylor están
bien?
—No, lo sentimos pero se nos hizo tarde, nos
tenemos que ir adiós— y ambos se fueron.
— ¿Notaste eso?— dice Andrew mirándome
— sí, se sentían demasiado incómodos.
— a lo mejor no les gusta la sangre como a ti.
— quizás, ¿me ayudas con esto? me duele— le digo
poniendo cara de perrito abandonado.
— ¿Cómo cuando pequeños?
— si
— Ok— sonríe— estuve hablando con Taylor— dice
terminando de curar mis heridas
— ¿de mí?— digo con una pequeña esperanza.
— no— puse cara de niña triste, lo que a él le
causo gracia— pero ya en serio, le dije porque habíamos venido a Londres, y le
dije que nuestra hermana se llamaba Caroline y él se puso extraño, como si
estuviera recordando algo.
— ¿de verdad?, ¿tú crees que la conozca?
— la verdad no sé, pero hay que saber más de esos
“Lowell”
— En especial de Ana— le dije haciéndole una
broma.
—Huy que graciosa Taylor— dice molestándome
—yo admito que Taylor es sexy
—y yo admito que yo soy sexy
—ajá si claro, como no
—Ve a tu cuarto y duérmete que mañana iremos a
inscribirnos a la universidad— dice riendo
— ¿A la universidad?— hice un puchero— pero yo no
quiero ir.
— lo siento está decidido.
— Okey— le dije sin muchos ánimos— descansa.
— tú también, sueña con Robert Pattinson.
— Siempre— y escucho su risa.
Me fui a mi habitación, me puse mi pijama y me
acosté pensando en todo lo que había pasado hoy y así… me entregue a los brazos
de Morfeo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario