Luego de una noche llena de sueños lindos, mi querido
despertador me saca de ellos, me estiro y veo que son las seis con cuarenta de
la mañana, no quiero levantarme, pero nuevamente tengo que hablar con el
director, así que me levanto y voy a mi closet, busco que ponerme ya que hace
frio, voy a la ducha, y abro el grifo
del agua, al momento ya está templado el ambiente.
(…)
Cuando salgo de la ducha ya solo faltan cinco
minutos para las siete, me visto y me pongo mascara para las pestañas y brillo
labial, me saco la toalla del cabello y comienzo a peinarlo. Al terminar me veo
como yo nuevamente, y no como la chica con bolsas bajo los ojos ni el cabello
desordenado, ordeno mi cama y abro las ventanas para que se ventile mi
habitación, salgo de ahí y me dirijo a la habitación de rose para despertarla,
golpeo la puerta y nadie abre, así que me dispongo a entrar y encuentro a mi
prima, con la cabeza y los pies fuera del colchón, y el tronco es lo único en
la cama, todas las sabanas y frazadas están en el suelo, y su pelo está
tapándole la cara. Quiero reírme de esto, pero es mejor sacarle una foto, puede
que más adelante me sirva, hago click en el botón de la cámara de mi teléfono y
me dispongo a despertarla, la muevo 1 vez, nada, la muevo otra vez un poco más
fuerte, nada, la boto de la cama y recién despierta… asustada y yo ya no
aguanto la risa así que exploto en risas.
— no le veo la gracia prima— dice levantándose y
peinándose un poco el pelo… sin éxito.
— yo sí— y me tiro al suelo revolcándome de la
risa.
— ¡Deja de reírte!— dijo cruzándose de brazos.
—ok…ok— dije levantándome del suelo y limpiando
las lágrimas de risas que me habían salido.
— mala— dijo sacándome la lengua y entrando al
baño.
— nos vemos abajo— dije saliendo por la puerta.
Fui a ver a Andrew a su habitación, y justo va
saliendo, tiene una chaqueta de mezclilla debajo una camiseta negra, y lleva
unos jeans más unos botines de militar, se ve bien. Al verme levantada se
sorprende, de hecho hasta a mí me sorprende estar levantada primero que todos.
— ¿estás enferma?— dice tocando mi frente
— gracioso— digo sacando su mano de golpe mientras
él ríe.
— son recién las siete, ¿Por qué levantada tan
temprano?
— no me preguntes, porque ni siquiera yo sé— digo
riendo junto con él.
— bueno, preparemos el desayuno, ¿rose despertó?
— se está duchando.
— ok, entonces preparemos el desayuno mientras
tanto— dice bajando por la escalera.
— ¿Qué desayunaremos?
— mmm ¿qué te parece tostadas con aguacate?
— ese…era el desayuno favorito de Caroline— digo
en un susurro.
— hay pequeña perdón— dice abrazándome— entonces
hagamos huevos revueltos— dice sonriéndome
— no, está bien— digo sonriendo sin ganas— hay que
dejar el pasado atrás, desayunemos eso.
— ok— dice y va al refrigerador a sacar las aguacates,
mientras yo tuesto el pan en la cocina.
— oye, no crees que deberíamos contratar a una
chica para que nos cocine, es que a mí me da flojera
— Elissa a ti te da flojera todo— dice riendo
— es que… no sé qué— digo encogiéndome de hombros
y riendo también
— ok, el viernes vemos si alguien quiere trabajar
para nosotros
— pero… estamos recién a lunes, yo no cocinare los
otros 4 días que resten.
— ¿Por qué no?— dice dejando de moler las aguacates
— porque me da flojera
— Elissa solo son 4 días
— no quiero— digo seria
— pues lo harás quieras o no.
— ¿y si no que?— digo desafiándolo
— ah bueno, si no mmm… te cancelo todas las tarjetas
de crédito, te quito las llaves del auto y… estarás sin teléfono, computador, y
sin salidas.
— ah bueno— Aun puedo decirle a Edward que venga.
— eso incluye que no verás a Edward.
— ¿Qué?— digo gritando
— es tu decisión
— eres un tipo viejo y amargado— digo enojada
— y tu una chica floja e inmadura.
— ¡jodete!— digo apagando la cocina y tomando mi
chaqueta junto con mi bolso y las llaves del auto.
— ven aquí ahora mismo— dice siguiéndome.
— no— digo saliendo de la casa y pegando un
portazo, camino hacia el auto y entro encendiéndolo, y veo como Andrew sale
rápidamente de la casa.
— bájate de ese auto ahora mismo— dice golpeando
la ventanilla del conductor.
— déjame tranquila— digo encendiendo el auto y
saliendo del estacionamiento para dirigirme a la universidad, miro por el
retrovisor y veo que Andrew entro a la casa y por lo que pude ver cerró la puerta muy fuerte.
Está loco si cree que yo cocinare todos los días,
y no puede prohibirme ver a Edward, él es solo mi hermano, no tiene autoridad
sobre mí, es un completo idiota. Iba tan enojada que no me fije que habían
puesto el semáforo en rojo y frene de golpe, haciendo que mi cuerpo rebotara
desde el asiento hasta el volante, y veo como los autos siguen pasando. Y un
tipo en un auto me hace un gesto nada amable con el dedo del medio, no pienso
contestarle pero ganas no me faltan. Aunsigo enojada con Andrew, pero prefiero
olvidarlo antes de tener un accidente.
Llego a la universidad y ya no me
importa si me miran no, miro la hora y
son las siete treinta, Auntengo media hora antes de que empiecen las clases,
además tengo que hablar con el director sobre el cambio de carrera, voy a la
cafetería a comer algo, ya que por culpa del idiota de Andrew no pude
desayunar, esta vacío excepto por un grupo de chicos skater que están sentados
cerca de la ventana charlando, cuando entro se me quedan viendo pero no les
hago caso. Me dirijo a donde está la comida, y la señora de la cocina, debe
tener como unos treinta y cinco me da una sonrisa amable y como ella no tiene
la culpa de mis problemas, le devuelvo la sonrisa.
— hola cariño, ¿Qué vas a comer?
— hola— digo sonriendo— deme una leche con
chocolate y un aliado— algo liviano que me ayude en la mañana, un sándwich con
queso y jamón no está mal para comenzar el día
— en seguida cariño— dice y se va a la cocina, me
quedo ahí esperando cuando siento que me tocan el hombro, me giro y me
encuentro con Mackarena y Escarlett, hace mucho tiempo que no las veía y las
abrazo fuerte, ellas me abrazan igualmente.
— hola Elissa, ¿Cómo estás?
— recién vengo de pelear con mi hermano, pero no
importa estoy bien— digo sonriéndoles— ¿y ustedes?
— sabes que no nos referimos a eso Elissa.
— temía que dijeran eso. Pero bueno, estoy
excelente mi hermana perdió la memoria y ahora me odia
— lo sabemos, ayer la fuimos a ver y le
preguntamos sobre ti, nos dijo que nunca más te nombráramos, nosotras quedamos
sorprendidas, y cuando salimos le preguntamos a Mario, y nos dijo que caro
había perdido la memoria.
— y que tú la habías botado por la escalera, ¿eso
no es verdad, o si?— dice mirándome asustada
— claro que no, alguien le metió eso en la cabeza
y algo me dice que Mario tuvo algo que ver en eso. Incluso Caroline me dijo que
sabía que yo había engañado a Mario con Taylor el hermano de Edward.
— ¿de verdad?— dijo Mackarena abriendo los ojos
como plato igual que Escarlett.
— señorita— dice la cocinera detrás mío, me doy
vuelta y veo que tiene mi desayuno— aquí tiene, espero lo disfrute— dice
sonriéndome
— gracias— digo devolviéndole la risa— ¿me acompañan
a desayunar?
— si vamos—
dicen ambas al mismo tiempo, y nos dirigimos a una mesa desocupada.
— si, de verdad me dijo eso— digo cabizbaja.
— ¿te puedo decir Ángel?— me dice Escarlett, así
me decía mi papá y unas terribles ganas de llorar me invaden pero me aguanto
— si— digo sonriéndole sin ganas— pero ¿Por qué
quieres decirme así?
— porque tienes cara de Ángel— dice sonriendo.
— gracias— digo impresionada— nunca me lo habían
dicho
— bueno Ángel, mira no sé porque Caroline piensa
eso, pero quiero que sepas que te apoyamos— dice poniendo su mano sobre la mía.
— si ambas creemos que es injusto que Caroline
piense eso de ti— dice poniendo su mano sobre la mía y la de Escarlett.
— g…gracias— digo sin palabras, ellas me dan una
sonrisa tranquilizadora. En ese momento tocan el timbre para entrar a clases.
— ¿vamos?
— tengo que ir a hablar con el director sobre un
cambio de carrera
— bueno entonces nos vemos en el almuerzo— dice
levantándose al igual que nosotras.
— si, nos vemos— digo despidiéndome de ellas.
Me dirijo a la oficina del director y siento una
punzada en el estómago, el lugar comienza a dar vueltas, y comienzan a
aparecerse puntos negros y blancos en mi vista, que nublan mi mirada, sigo
caminando apenas y me aferro a mi casillero, los chicos pasan al lado mío y no
se detienen, siguen caminado como si no vieran a nadie, trato de recomponerme
inhalando y exhalando, la vista se me aclara un poco y sigo caminando con algo
de cuidado, voy a la mitad del pasillo y caigo al suelo, de ahí ya no recuerdo
más.
~ Edward.
Veo que la luz del sol se filtra por la ventana, y
miro mi reloj, son las siete con cuatro de la mañana, o bueno eso dice mi
reloj, tengo que ir a la universidad así que me levanto y me dirijo a mi
armario, como no siento frio por ser vampiro, escojo una camiseta manga corta y
unos jeans, me meto a la ducha y no me demoro ni diez minutos en estar listo,
me visto y sacudo un poco mi pelo, amo que mi pelo sea rebelde. Veo el reloj y
son las siete y diez, bajo y me dirijo al refrigerador donde saco una bolsa de
sangre b negativa, me la tomo y siento que Ana está detrás de mí.
— buenos días— dice sacando una bolsa de sangre
también, pero no sin antes besar mi mejilla, al parecer de verdad cambio, la
noto más tierna. ~Edward solo la soltaste ayer~ dice mi subconsciente
— buen día— le sonrió— ¿iras a la universidad?
— ¿para qué?— dice bebiendo su bolsa de sangre
— pues porque antes ibas.
— ah sí, pero ya no quiero.
— ¿y qué harás?
— mmm, iré a comprarme ropa— eso me recuerda a Elissabet,
iré a buscarla para que nos vayamos juntos a la universidad.
— tú odias ir de compras
— estoy cambiando.
— mmm ¿me compras algo de ropa? Es que la que
tengo esta pasada de moda
— ¿desde cuándo te im…? ¿Elissabet?— dice
contestando su propia pregunta, yo asiento— ¿Qué? ¿No puedes andar con ropa que
no sea a la moda ahora que andas con ella?
— no, claro que no es eso. Es que quiero verme
lindo para ella.
— el amor te golpeo fuerte— dice riendo
— ya te quiero ver enamorada— ella se atraganta
con la sangre que está bebiendo
— pff… Ana Lowell no se enamora
— como digas hermanita. ¿Has visto a Taylor?
— debe estar en su cuarto— dice encogiéndose de
hombros.
— iré a ver, y luego me voy a la universidad.
— ok, yo iré
a ver si están dando alguna película buena— dice dirigiéndose a la sala
de estar.
Me dirijo al segundo piso, y toco la puerta,
escucho como Taylor se dirige a la puerta y al minuto abre, esta vestido con
una camiseta manga larga de color azul y jeans negros, más un chaqueta de cuero
café.
— ¿Si?
— ya me voy a la universidad, ¿tú irás?
— ¿Por qué me lo preguntas? Tú siempre te vas solo
— ah… si, pero es que como ayer te fuiste a tomar
un helado con Rosalie, pensé que…
— primer que todo es Rose, no Rosalie. Y segundo
¿Qué esperabas? ¿Qué me la follara como tú lo haces con todas las chicas?
— primero que todo, no me importa si se llama
clavel, Rosa o Cactus. Y segundo ¿Qué te pasa?
— olvídalo, si querías que fuera contigo tendrías
que haberlo pedido— dice hablándome como bebé
— inmaduro.
— idiota.
— solo… vamos— digo bajando las escaleras, antes
de que empecemos una pelea de insultos.
— a la orden mi capitán— dice con un gesto de
militar— ¿iras a buscar a Elissa?
— si, ¿por?
— porque prefiero ahorrarme los cariñitos y todo
eso— dice con cara de asco.
— ok, pero acompáñame a buscarla— digo riendo
— bueno, vamos. Adiós Ana— dice despidiéndose con
un beso en la cabeza de Ana, que se ve pegada con una película de amor, típico
de chicas.
— Ana no veas eso, al final la chica linda se
queda con el príncipe azul y viven felices por siempre.
— cállate— dice lanzándome un cojín pero lo
alcanzo a esquivar, saliendo por la puerta.
— ¿hablaste ayer con Ana?
— si, la noté realmente cambiada— dice caminando
junto conmigo a la casa de los Brown , pero no veo el auto de Elissabet, ¿se habrá
ido ya?
— si, yo también noté que esta cambiada— digo
distraídamente, ¿Por qué el auto de Elissabet no está? ¿Acaso ya se fue?
— veo que ya lo notaste, el auto de Elissa no
está.
— deja de decirle así a Elissabet.
— ¿Por qué? ¿Te pones celoso?— dice riendo
— claro que no, es solo que… es mi chica y no
quiero que le digas así.
— soy su mejor amigo, así que puedo decirle como
se me dé la regalada gana— solo rodee los ojos, y toque el timbre de la casa de
los Brown — oye espera— dice casi gritando
— ¿Qué?— contesto
— te faltan las flores para tu amada— dice riendo
— gracioso— digo golpeando su estómago. Siento que
abren la puerta y veo que Andrew con cara de enojo abre la puerta.
— ¿Qué?— dice serio.
— ¿estás enojado?
— y a ti qué diablos te importa— sip, parece que
está enojado.
— ¿Andrew…
ehm…
esta Elissabet?
— ¿puedes dejar de babosear por mi hermana?
— Auch— dice Taylor riendo entre dientes, yo lo fulmino con
la mirada, y él se vuelve serio.
— mira quizás andas en tus días, por eso andas tan
enojado, pero ese no es mi problema, ¿esta Elissabet sí o no?— digo perdiendo
la paciencia
— ¿ves su auto?
— no
— entonces no está, adiós— dice cerrándome la
puerta en la cara.
— no te molesto ¿verdad?— yo lo miro furioso— creo
que no.
— vamos— digo dirigiéndome a mi volvo.
— ok yo me voy en el mío— dice subiéndose a su
auto.
¿Por qué rayos esta tan enojado? mejor lo olvido y
llego pronto a la universidad, ya quiero ver a mi chica. Conduzco rápido a la
universidad y estaciono perfecto, igual que siempre. Bajo del auto y veo como
Taylor se estaciona a un lado, baja del auto y nos dirigimos a clase donde
recién tocaron la campana de entrada de clases. Nos dirigimos a nuestros
casilleros, y luego a dirección ya que por lo menos yo tengo que justificar
porque he faltado tanto.
— ¿vamos?
— tengo que ir a dirección por mi inasistencia—
digo haciendo una mueca.
— oh cierto, vamos te acompaño— dice siguiéndome—
¿oye que es ese bulto?— dice refiriéndose a algo en el piso unos metros más allá.
— parece alguien desmayado, vamos— digo corriendo
a acercarme a eso junto con Taylor.
A medida que nos acercamos, ese bulto se me
hace conocido, hay un bolso tirado a un lado, tiene el pelo castaño y con ondas—
Taylor, es Elissabet— digo gritando y corriendo ahora a velocidad de vampiro
para llegar donde está mi Elissabet.
— esta inconsciente, llevémosla a la enfermería—
dice poniendo sus dedos en el cuello de mi princesa.
Nos dirigimos rápidamente a la enfermería, y
tocamos la puerta, una, dos, tres veces rápidamente. Nos abre la puerta la enfermera
y nos mira sorprendida, se hace a un lado para que entremos y la dejamos sobre
la camilla.
— ¿Qué le paso?— dice acercándose a Elissabet, y
tomando el pulso en su muñeca.
— íbamos a hablar con el director y la encontramos
tirada en el pasillo— digo casi desesperado, mi Elissabet por Dios ¿Qué le
habrá pasado?
— iré a llamar a Andrew— miro a Taylor con cara de
fastidio— no me mires así, es su hermano y Aunque ustedes dos hayan discutido,
él tiene que saberlo.
— bien— digo a regañadientes y él sale.
— wow— dice la enfermera mirando un frasquito con
sangre, no sé cómo estoy aquí si no soporto estar cerca de la sangre, pero es Elissabet
así que no me moveré de aquí.
— ¿Qué pasa?— digo preocupado
— en su sangre hay una sustancia extraña— dice
agitando la sangre y se me hace agua la boca, pero tengo que resistir por Elissabet.
— ¿a qué se refiere?
— espera, déjame revisar esto— dice dirigiéndose a
un microscopio para observar la muestra de sangre— como lo sospechaba— dice
levantándose.
— ¿Qué?— digo preocupado.
— esta chica comió algo que tenía veneno— dice
mirando la muestra de sangre Aun.
— ¿Qué?— digo casi gritando
— como lo oye, a la señorita la han envenenado—
dice seria.
— ¿y qué se puede hacer?
— ya le saque un poco de veneno, pero Aunqueda,
sáquele usted mientras iré por unas pastillas— dice pasándome la jeringa, ¿yo?
— no… yo no… puedo— digo tratando de rechazar la
jeringa
— es fácil, solo fíjese donde hay una vena,
inserte la aguja y saque sangre, cuando un líquido amarillo aparezca, y lo
sacas todo esta listo. Tu puedes— dice dejándome con la palabra en la boca, una
jeringa en la mano y mi novia con una sangre tentadora.
— vamos Edward, no puede ser tan difícil, solo
busca una vena inserta la aguja y saca el veneno, sin mirar. Así será más
fácil.
Acerco la aguja al brazo de mi princesa, y busco
una vena. Inserto la aguja y comienzo a absorber la sangre, pero una gota de
sangre cae en mi mano, la tentación es más grande y me acerco la mano a mi
boca, lamo la sangre. Y siento que es deliciosa, quiero probar más, es tan
dulce y tan distinta a todas las otras que he probado, saco la aguja de un
tirón y la tiro lejos, acerco mis colmillos a la muñeca de Elissabet, y los
inserto ahí. Comienzo a beber la sangre, sabe tan deliciosa, su sabor es dulce
y adictivo. Nunca en mi vida había probado sangre igual, siento que un líquido
amargo pasa junto con la sangre y supongo que es el veneno, quiero parar pero
no puedo, su sangre no me deja separarme. Aferro con más fuerza la muñeca de Elissabet
y bebo más sangre, al segundo siento que me separan de ella bruscamente y veo a Taylor entre ella y yo.
— ¿QUÉ CREES QUE HACES? ES TU NOVIA, NO TU COMIDA—
dice enojado y gritando.
— yo… yo… yo no sé qué me paso— digo saliendo del
trance
— ¿no sabes? Pues yo sí, estabas a punto de matar
a la chica que amas, imbécil— me empuja Taylor
— per…perdón— digo alejándome de Elissabet.
— el perdón no sirve de nada— dice mientras le
venda la mano a Elissabet
— es que la jeringa, la sangre, el veneno, mi mano—
digo mirando mi mano— no sé qué me paso.
— vete de aquí.
— pe… pero.
— ¡VETE!— se da vuelta y me grita, veo rabia en
sus ojos.
Salgo de ahí, cerrando la puerta de golpe, ¿cómo
pude hacer eso? Es mi novia, la chica que amo, y estuve a punto de matarla.
IMBECIL, IMBECIL, IMBECIL, golpeo mi cabeza contra el muro, no puedo creer lo
que acabo de hacer, las lágrimas de rabia empiezan a salir de mis ojos, y pateo
todos los basureros y objetos que están a mi alcance, no puedo estar cerca de
ella, la mataría si lo hiciera. Tampoco puedo estar sin ella porque muero si es
así, voy hacia un banco y me siento con las manos en mi cara, y los codos
apoyado en mis rodillas, comienzo a llorar amargamente, y siento que alguien se
sienta a mi lado, y me tocan el hombro.
— ¿estás bien?— dice una voz a mi lado, es una voz
dulce, pero no quiero levantar la vista, no quiero que me vean llorar— ¿oye?—
dice sacudiéndome, pero sigo sin mirarla—
OYE— dice moviéndome ahora más fuerte.
— ¿QUÉ?— le grito enojado, y levantando la cabeza,
para encontrarme con quien en este momento era la última persona que quería ver—
¿tú?
— ¿Cómo me reconociste?— dice mirándome confundida
pero veo la sonrisa en sus ojos.
— ¿Qué quieres Alisson?— digo frio y enojado.
— shht, aquí no soy Alisson, aquí me llamo Kim, un gusto— dice tendiéndome su
mano.
Está totalmente cambiada, ahora lleva el pelo negro, que le llega hasta
la cintura, la cara es de una asiática, pero sus ojos Auntienen la tonalidad
azul con mezcla de maldad, ahora es más delgada y un poco más alta, como del
porte de Elissabet, y en vez de sus enormes tacos, lleva unas zapatillas, y
unos jeans más una camiseta sin mangas de color rosado suave.
— ¿Cómo que aquí te llamas Kim? ¿Por qué te ves
así?
— ¿te gusta?— dice mirándome coqueta, y yo me
alejo.
— contéstame— digo serio.
— hay que aguafiestas, Eddie— dice pronunciando
delicadamente “Eddie”— pero bueno, aquí me llamo Kim y seré tu nueva profesora,
junto con la profesora de Elissabet, ¿así se llama verdad? ¿O debo decirle
envenenada?— dice sonriendo maliciosamente
— FUISTE TÚ, te dije que te alejaras de ella— digo
levantándome de golpe— ¿Por qué no la dejas en paz? ¿Qué te ha hecho ella a ti?—
digo furioso.
— me quito al hombre que amo— dice acercándose a
mí, y cuanto estaba a punto de besarme tocan la campana y ella se separa
rápidamente— nos vemos en clases Eddie, salúdame a tu novia— dice alejándose y
contoneando las caderas provocativamente, cualquiera se hubiera quedado
embobado mirándola, pero yo más bien estoy furioso, no furioso no, eso es
quedarse corto. La odio, no quiero que esté cerca de ella, no quiero que esté
cerca de mi Elissabet. ¿Pero qué puedo hacer? ¿Qué puedo hacer si ella es
inmortal?
No hay comentarios.:
Publicar un comentario