Translate

domingo, 19 de octubre de 2014

Capítulo 8~ RPL



~ Elissabet.

Poco a poco una luz se filtra por la ventana, abro los ojos Aun desorientada y veo que estoy en una habitación blanca, estoy sobre una camilla y me duele la muñeca, la miro y esta vendada, ¿Qué me paso? ¿Dónde estoy? Miro por la habitación y veo que hay alguien sentado en una silla un poco más allá, pero tiene las manos entre la cabeza, veo su cabello negro, ¿es Taylor?

— ¿Tay?— digo insegura, él alza la vista y, si efectivamente era él.

— nena al fin despiertas— dice abrazándome y sonriendo, pero la sonrisa no le alcanza a los ojos

— ¿Qué te pasa? ¿Dónde estoy? ¿Por qué mi mano esta vendada? ¿Dónde está Edward?— digo llenándolo de preguntas, él sonríe.

— estas en la enfermería, te sacaron sangre y Edward no sé dónde está— está mintiendo, o quizá me dice la verdad pero no completa.

— ok, ahora dime la verdad— digo sentándome apenas y el cuarto me da vueltas.

— ¿no se te puede ocultar nada verdad?— yo niego con la cabeza y él sonríe— sí estas en enfermería, pero no sé porque, la enfermera se fue hace un rato y Edward quedo aquí adentro, cuando yo entre ya que había llamado a Andrew— rodee los ojos, ¿Por qué lo tenía que llamar?— no me pongas los ojos así, es tu hermano y tenía que saberlo— dice a modo de regaño— bueno cuando entré, Edward… ¿segura quieres saber esto?

— sí— digo un poco insegura, él suspira. Esto no es bueno

— él… estaba bebiendo sangre de tu muñeca— dice lentamente, no Edward no haría eso, él me ama ¿verdad?

— no, estás equivocado, quizá estaba revisando si tenía algo en la muñeca o…

— ambos sabemos que eso es imposible— dice negando con la cabeza— él estaba bebiendo tu sangre, lo saque de aquí y él se fue no sé si furioso, arrepentido o triste, o todas juntas. Cuando salió mire por todas partes y había una aguja con un poco de sangre en ella, supuse que era tuya, la boté ya que si Edward volvía no quería que perdiera la cabeza nuevamente.

— pero tú eres vampiro— digo confusa.

— no me digas— dice sarcástico y riendo, yo también me rio un poco.

— no me refería a eso, es que… ¿Cómo puedes controlarte?

— ufff con mucho entrenamiento— dice suspirando.

— cuéntame— digo tomando sus manos.

— hace unos años atrás, como en el noventa y nueve más o menos, luego de que Edward se fuera, yo estaba al cuidado de Ana, en ese entonces era algo…inmaduro, y no me importaba nadie, así que una noche mientras Ana dormía, le dejé una nota, diciéndole que me iba y no sabía si regresaría, le dije que ya me estaba aburriendo ahí matando solo animales, así que fui por una experiencia mayor. Salí de ahí y me fui a las montañas, sabía que siempre había temerarios en ese lugar, que buscaban llegar a la cima, y bueno yo me quedaba arriba esperando por alguien que subiera, muchas parejas subían y la mayoría eran jóvenes, algunas veces los encontraba peleando y otras veces… en eso— dice incómodo.

— ¿ahí arriba?— él asiente— ¿no hace mucho frio para…eso?

— se calentaban mutuamente— dijo riendo y yo con él—  bueno el punto es que siempre les chupaba la sangre, y era deliciosa en ese momento entendía a los chicos del porque siempre querían más sangre humana, es deliciosa— sonríe— estuve ahí como por 3 meses, comiendo a base de sangre humana, seguía sin pensar en la gente, así que no había cargo de consciencia. Pero un día todo cambio, era una mañana de verano y yo estaba ahí esperando por mi desayuno, siento que hay ruido abajo y echo un vistazo, veo a dos personas una chica como de veinticinco y el chico como de veintisiete, el chico venía abajo supongo que protegiendo a la chica, me escondí en un arbusto y espere a que subieran, escuchaba como reían y mi boca contaba los segundos para poder chupar la sangre. Cuando al fin subieron, estaban mirando hacia abajo, y le ofrecieron la mano a alguien más, supuse que sería otro chico u otra chica, así que sería un desayuno y almuerzo junto, estaba preparado para salir a morderlos, cuando veo que la chica se agacha para abrazar a alguien, el tipo no me dejaba ver, así que tuve que cambiar un poco mi posición, y ahí los vi. Era una nena de unos cuatro años, tenía el pelo castaño claro y ojos chocolate también, era muy linda y apenas podía moverse de tanta ropa que llevaba, tenía los labios azules por el frio y las mejillas rojitas, parecía una manzanita, los jóvenes la abrazaban y felicitaban— una lagrima comenzó a caer por mi mejilla, pero él tenía la mirada baja así que no lo noto— al parecer había podido subir la montaña, en ese momento me arrepentí de todo lo que había hecho, esa niña me hizo ver el error y el daño que hacía a las personas cercanas a las que mataba, quizás todos los humanos que maté, tenían familias y yo se los arrebate. Desde ese momento ya no tome más sangre humana, hasta el día de hoy.

— ¿y recuerdas como se llamaba esa montaña?— digo tratando de controlar mi voz para que no se dé cuenta de que he llorado.

— algo con Pike, no recuerdo muy bien— dice Aunsin levantar la mirada.

— ¿Scafell Pike?

— si, eso ¿Cómo lo…? ¿Elissabet que pasa? ¿Dije algo malo? ¿Te duele la mano?— dijo al verme llorando.

— no, me… pasa… nada— digo entre sollozos.

— no me digas que no te pasa nada, estas llorando— dice preocupado.

— es que… esa niña… era yo— digo sorbiendo la nariz, en un gesto nada femenino.

— ¿Qué? ¿De qué hablas?

— ese día, con mis padres habíamos ido a una excursión, ellos me dijeron que no se sentían seguros de que yo subiera ya que era muy pequeña— digo Aun llorando— pero les insistí tanto que me dijeron que si, Andrew ese día se había ido a quedar con su mejor amigo, y nosotros fuimos a la montaña Scafell Pike, yo iba debajo de mamá y papá iba debajo de mí, cuando estábamos llegando a la cima, y mi mamá subió, mi papá dijo que él pasaría primero para poder agarrarme ya que mi mamá no era muy fuerte que digamos, así que él paso adelante y cuando subieron, papá me tendió la mano, y me ayudo a subir, empecé a saltar de alegría y les dije a mis padres que sabía que podía hacerlo y mamá me abrazo, cuando mire detrás de ella, vi algo moverse, pero creí que era algo que ver con la adrenalina, solo que en ese momento no sabía que era la adrenalina— digo riendo entre lágrimas— solo sentía una alegría tremenda y ganas de seguir subiendo montañas, pero ahora que me cuentas eso. Me doy cuenta que no fue la adrenalina, fue… mi mejor amigo— ahora lo miro con lágrimas Aun en los ojos.

— owww nena— dice abrazándome fuerte, yo le devuelvo el abrazo feliz— gracias, gracias, gracias. Gracias a ti pude controlar mi sed, tu inocencia en tu carita me ayudo. Gracias— dice en mi oído, seguimos abrazados un rato más, hasta que sentimos que la puerta se abre.

— ya despertaste— dice Edward y lo escucho extraño, su voz cálida es reemplazada por algo mezclado con enojo, Aunque no creo que sea verdad, quizás solo son tonterías mías.

— si, hace un rato atrás— digo separándome de Taylor.

— ¿y cómo estás?

— mmm con una mordida en la muñeca— digo mostrándole el vendaje, y su cara se convierte en tristeza y arrepentimiento.

— lo siento lady, no sé qué me paso. Perdón, perdón, perdón. Nunca quise hacerlo, mi vida no sería nada si tú no estás en ella, perdóname— dice mirándome angustiado.

— Edward…

— sé que no tengo perdón ni de Dios, pero en verdad estoy arrepentido, por favor— y veo como unas pocas lágrimas asoman en sus hermosos ojos de color verde.

— Edward yo no…— no sé qué decir, nunca lo había visto así.

— luego te veo hermosa— dice Taylor besando mi cabeza y dándole una mirada de lastima a Edward y luego sale.

— Elissabet yo te amo, y no sé qué haría si te pasara algo— dice arrodillándose, oh mi Dios, lo veo tan indefenso, y se me encoge el corazón. Pero lo que hizo está mal, y no puedo flaquear

— Edward no puedo perdonarte, permiso— digo saliendo por la puerta, antes de abrazarlo y perdonarlo. Me dirijo al auto, y suelto todas las lágrimas ahí. Lágrimas de enojo y tristezas se mezclan, y siento un opresión en mi pecho, tengo que ir a casa. Siento  que golpean el vidrio y es Edward.

— Elissabet por favor no te vayas, yo te amo. No me dejes— no quiero escucharlo, así que enciendo el motor y salgo de la universidad dirigiéndome a mi casa. Dejando una parte de mí en la universidad… con él

(…)

Llego a casa Aun llorando, no sé cómo no tuve un accidente con toda la mala suerte que he tenido hoy, me siento mal, no me gusta pelear con Edward, bajo del auto y lo cierro. Entro a la casa y está vacía, oh cierto Andrew debe estar en la universidad, y rose también. Estoy perdiendo a todas las personas que quiero, y no quiero quedarme sola. Miro el reloj y ya es medio día, Aun tengo hambre pero tengo el estómago delicado, así que solo quiero un jugo, no tengo hambre. Quizá deba irme a dormir, subo a mi habitación y cierro la puerta, me pongo los audífonos y me pongo a escuchar música, acostada en la cama. No me doy cuenta y ya estoy durmiendo

(…)

Despierto y ya me siento un poco mejor, mi estómago ruge ya que no como desde hoy en la mañana, me froto los ojos y miro el reloj son las cinco de la tarde, wow sí que dormí mucho, no escucho nada así que no han de haber llegado Aun, miro hacia la ventana y veo que está cerrada, pero escucho música y ya me he sacado los audífonos, me levanto y me miro en el espejo no me veo tan mal, abro la ventana y me encuentro una gran sorpresa, es Edward y tiene una banda abajo, está tocándome música, oh por Dios una serenata, para mí, las lágrimas empiezan a salir, al escuchar la letra de la canción me doy cuenta que es de Carlos Baute, “te regalo” creo que se llama

Hoy amanecí con ganas de enviarte, algo que te guste y pueda regalarte, te hice esta canción que es para recordarme...
Esto es una excusa para declararme, hoy quiero decirte voy a adelantarme, que mi corazón yo quiero regalarte...
Y los 14 de febrero enviarte mil flores, un detalle espero valores, y no te olvides de mi nombre ...e ...e!!

Cuando me vio una sonrisa se expandió por su rostro, y les dijo a los tipos que tocaran más fuerte, me quede ahí en el balcón escuchando su melodiosa voz.

Quiero regalarte un pacto de mi parte, para que tú nunca pienses en dejarme, y mi corazón desnudo entregarte... Quiero regalarte mi mejor sonrisa, por si un día lloras tienes mi alegría, y te sientas siempre protegida niña...
Y los 14 de febrero enviarte mil flores, un detalle espero valores, y no te olvides de mi nombre ...e ...e!!

Jamás podría olvidarlo. Ni a él ni a su nombre. Porque Aunque peleemos, sé que él siempre estará para mi

Te regalo mi orden mi desorden, te regalo mi norte, mi horizonte, mi filosofía, mis historias, mi memoria...e...e!! Te regalo mi amor que se acumula, te regalo mis manos, mi locura, te daré todo lo que me pidas yo por ti daría mi vida!!!

Comenzó a avanzar hacia el balcón, y nos quedamos mirando mientras cantaba

Quiero regalarte besos importantes, para que me extrañes si no estoy delante, y me pienses siempre cuando estés de viaje... Todo lo que pidas voy a regalarte, haré lo posible si no está a mi alcance, y lo lograría para que me ames...
Y los 14 de febrero enviarte en mil flores, un detalle espero valores, y no te olvides de mi nombre...e...e!!
Te regalo mi orden mi desorden, te regalo mi norte, mi horizonte, mi filosofía, mis historias, mi memoria...e...e!! Te regalo mi amor que se acumula, te regalo mis manos, mi locura, te daré todo lo que me pidas yo por ti daría mi vida!!!

Comenzó a subir por el árbol que está a un lado de mi ventana, mientras cantaba y yo como boba sonriendo y llorando… ¿por qué soy tan llorona?

Y para terminar yo quiero regalarte, préstame atención que esto es importante, desde que te vi yo quise niña........... ¡ENAMORARTE!

Está a mi lado y canta a mi alrededor, repite el “enamorarte” cerca de mis labios y mis piernas flaquean

— Te regalo mi orden mi desorden, te regalo mi norte, mi horizonte, mi filosofía, mis historias, mi memoria...e...e!! Te regalo mi amor que se acumula, te regalo mis manos, mi locura, te daré todo lo que me pidas yo por ti daría mi vida!!!

Cantaba mientras daba vueltas a mi alrededor, cuando terminó de cantar, se paró frente a mí, con sus ojos mirándome con ternura y ahí ya no pude más y lo besé, él se sorprendió y escuche como un “owww” salía de la boca de los que tocaban los instrumentos. Nos separamos y él acaricio mi mejilla, para secar una lágrima que caía.

— ¿me perdonas?

— ven, tenemos que hablar— digo arrastrándolo a mi cuarto.

— espera tengo que pagarles a esos tipos— dice sonriéndome de lado y yo me derrito.
 
Él baja por el árbol y escucho como le desean suerte, yo me siento en la cama y a los pocos minutos veo que entra otra vez, y un sexy mechón rubio le cae en su frente. Me mira con sus hermosos ojos verdes y suspiro, palmeo a un lado de mi cama, pero él en vez de sentarse a mi lado, se pone de rodillas frente a mí, esto que siento no es amor, porque lo que siento es algo mucho más que eso por él.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario