~ Elissabet.
Poco a poco una luz se filtra por la ventana, abro
los ojos Aun desorientada y veo que estoy en una habitación blanca, estoy sobre
una camilla y me duele la muñeca, la miro y esta vendada, ¿Qué me paso? ¿Dónde
estoy? Miro por la habitación y veo que hay alguien sentado en una silla un
poco más allá, pero tiene las manos entre la cabeza, veo su cabello negro, ¿es
Taylor?
— ¿Tay?— digo insegura, él alza la vista y, si
efectivamente era él.
— nena al fin despiertas— dice abrazándome y
sonriendo, pero la sonrisa no le alcanza a los ojos
— ¿Qué te pasa? ¿Dónde estoy? ¿Por qué mi mano
esta vendada? ¿Dónde está Edward?— digo llenándolo de preguntas, él sonríe.
— estas en la enfermería, te sacaron sangre y
Edward no sé dónde está— está mintiendo, o quizá me dice la verdad pero no
completa.
— ok, ahora dime la verdad— digo sentándome apenas
y el cuarto me da vueltas.
— ¿no se te puede ocultar nada verdad?— yo niego
con la cabeza y él sonríe— sí estas en enfermería, pero no sé porque, la
enfermera se fue hace un rato y Edward quedo aquí adentro, cuando yo entre ya
que había llamado a Andrew— rodee los ojos, ¿Por qué lo tenía que llamar?— no
me pongas los ojos así, es tu hermano y tenía que saberlo— dice a modo de
regaño— bueno cuando entré, Edward… ¿segura quieres saber esto?
— sí— digo un poco insegura, él suspira. Esto no
es bueno
— él… estaba bebiendo sangre de tu muñeca— dice
lentamente, no Edward no haría eso, él me ama ¿verdad?
— no, estás equivocado, quizá estaba revisando si
tenía algo en la muñeca o…
— ambos sabemos que eso es imposible— dice negando
con la cabeza— él estaba bebiendo tu sangre, lo saque de aquí y él se fue no sé
si furioso, arrepentido o triste, o todas juntas. Cuando salió mire por todas
partes y había una aguja con un poco de sangre en ella, supuse que era tuya, la
boté ya que si Edward volvía no quería que perdiera la cabeza nuevamente.
— pero tú eres
vampiro— digo confusa.
— no me digas—
dice sarcástico y riendo, yo también me rio un poco.
— no me refería a
eso, es que… ¿Cómo puedes controlarte?
— ufff con mucho
entrenamiento— dice suspirando.
— cuéntame— digo
tomando sus manos.
— hace unos años atrás,
como en el noventa y nueve más o menos, luego de que Edward se fuera, yo estaba
al cuidado de Ana, en ese entonces era algo…inmaduro, y no me importaba nadie,
así que una noche mientras Ana dormía, le dejé una nota, diciéndole que me iba
y no sabía si regresaría, le dije que ya me estaba aburriendo ahí matando solo
animales, así que fui por una experiencia mayor. Salí de ahí y me fui a las
montañas, sabía que siempre había temerarios en ese lugar, que buscaban llegar
a la cima, y bueno yo me quedaba arriba esperando por alguien que subiera,
muchas parejas subían y la mayoría eran jóvenes, algunas veces los encontraba
peleando y otras veces… en eso— dice incómodo.
— ¿ahí arriba?—
él asiente— ¿no hace mucho frio para…eso?
— se calentaban
mutuamente— dijo riendo y yo con él—
bueno el punto es que siempre les chupaba la sangre, y era deliciosa en
ese momento entendía a los chicos del porque siempre querían más sangre humana,
es deliciosa— sonríe— estuve ahí como por 3 meses, comiendo a base de sangre
humana, seguía sin pensar en la gente, así que no había cargo de consciencia.
Pero un día todo cambio, era una mañana de verano y yo estaba ahí esperando por
mi desayuno, siento que hay ruido abajo y echo un vistazo, veo a dos personas
una chica como de veinticinco y el chico como de veintisiete, el chico venía
abajo supongo que protegiendo a la chica, me escondí en un arbusto y espere a
que subieran, escuchaba como reían y mi boca contaba los segundos para poder
chupar la sangre. Cuando al fin subieron, estaban mirando hacia abajo, y le
ofrecieron la mano a alguien más, supuse que sería otro chico u otra chica, así
que sería un desayuno y almuerzo junto, estaba preparado para salir a
morderlos, cuando veo que la chica se agacha para abrazar a alguien, el tipo no
me dejaba ver, así que tuve que cambiar un poco mi posición, y ahí los vi. Era
una nena de unos cuatro años, tenía el pelo castaño claro y ojos chocolate
también, era muy linda y apenas podía moverse de tanta ropa que llevaba, tenía
los labios azules por el frio y las mejillas rojitas, parecía una manzanita,
los jóvenes la abrazaban y felicitaban— una lagrima comenzó a caer por mi
mejilla, pero él tenía la mirada baja así que no lo noto— al parecer había
podido subir la montaña, en ese momento me arrepentí de todo lo que había
hecho, esa niña me hizo ver el error y el daño que hacía a las personas
cercanas a las que mataba, quizás todos los humanos que maté, tenían familias y
yo se los arrebate. Desde ese momento ya no tome más sangre humana, hasta el
día de hoy.
— ¿y recuerdas
como se llamaba esa montaña?— digo tratando de controlar mi voz para que no se
dé cuenta de que he llorado.
— algo con Pike,
no recuerdo muy bien— dice Aunsin levantar la mirada.
— ¿Scafell Pike?
— si, eso ¿Cómo lo…? ¿Elissabet que pasa? ¿Dije
algo malo? ¿Te duele la mano?— dijo al verme llorando.
— no, me… pasa… nada— digo entre sollozos.
— no me digas que no te pasa nada, estas llorando—
dice preocupado.
— es que… esa niña… era yo— digo sorbiendo la
nariz, en un gesto nada femenino.
— ¿Qué? ¿De qué hablas?
— ese día, con mis padres habíamos ido a una
excursión, ellos me dijeron que no se sentían seguros de que yo subiera ya que
era muy pequeña— digo Aun llorando— pero les insistí tanto que me dijeron que
si, Andrew ese día se había ido a quedar con su mejor amigo, y nosotros fuimos
a la montaña Scafell Pike,
yo iba debajo de mamá y papá iba debajo de mí, cuando estábamos llegando a la
cima, y mi mamá subió, mi papá dijo que él pasaría primero para poder agarrarme
ya que mi mamá no era muy fuerte que digamos, así que él paso adelante y cuando
subieron, papá me tendió la mano, y me ayudo a subir, empecé a saltar de
alegría y les dije a mis padres que sabía que podía hacerlo y mamá me abrazo,
cuando mire detrás de ella, vi algo moverse, pero creí que era algo que ver con
la adrenalina, solo que en ese momento no sabía que era la adrenalina— digo
riendo entre lágrimas— solo sentía una alegría tremenda y ganas de seguir
subiendo montañas, pero ahora que me cuentas eso. Me doy cuenta que no fue la
adrenalina, fue… mi mejor amigo— ahora lo miro con lágrimas Aun en los ojos.
— owww nena— dice abrazándome fuerte, yo le
devuelvo el abrazo feliz— gracias, gracias, gracias. Gracias a ti pude
controlar mi sed, tu inocencia en tu carita me ayudo. Gracias— dice en mi oído,
seguimos abrazados un rato más, hasta que sentimos que la puerta se abre.
— ya despertaste— dice Edward y lo escucho
extraño, su voz cálida es reemplazada por algo mezclado con enojo, Aunque no
creo que sea verdad, quizás solo son tonterías mías.
— si, hace un rato atrás— digo separándome de Taylor.
— ¿y cómo estás?
— mmm con una mordida en la muñeca— digo
mostrándole el vendaje, y su cara se convierte en tristeza y arrepentimiento.
— lo siento lady, no sé qué me paso. Perdón,
perdón, perdón. Nunca quise hacerlo, mi vida no sería nada si tú no estás en
ella, perdóname— dice mirándome angustiado.
— Edward…
— sé que no tengo perdón ni de Dios, pero en
verdad estoy arrepentido, por favor— y veo como unas pocas lágrimas asoman en
sus hermosos ojos de color verde.
— Edward yo no…— no sé qué decir, nunca lo había
visto así.
— luego te veo hermosa— dice Taylor besando mi
cabeza y dándole una mirada de lastima a Edward y luego sale.
— Elissabet yo te amo, y no sé qué haría si te
pasara algo— dice arrodillándose, oh mi Dios, lo veo tan indefenso, y se me
encoge el corazón. Pero lo que hizo está mal, y no puedo flaquear
— Edward no puedo perdonarte, permiso— digo
saliendo por la puerta, antes de abrazarlo y perdonarlo. Me dirijo al auto, y
suelto todas las lágrimas ahí. Lágrimas de enojo y tristezas se mezclan, y
siento un opresión en mi pecho, tengo que ir a casa. Siento que golpean el vidrio y es Edward.
— Elissabet por favor no te vayas, yo te amo. No
me dejes— no quiero escucharlo, así que enciendo el motor y salgo de la
universidad dirigiéndome a mi casa. Dejando una parte de mí en la universidad…
con él
(…)
Llego a casa Aun llorando, no sé cómo no tuve un
accidente con toda la mala suerte que he tenido hoy, me siento mal, no me gusta
pelear con Edward, bajo del auto y lo cierro. Entro a la casa y está vacía, oh
cierto Andrew debe estar en la universidad, y rose también. Estoy perdiendo a
todas las personas que quiero, y no quiero quedarme sola. Miro el reloj y ya es
medio día, Aun tengo hambre pero tengo el estómago delicado, así que solo
quiero un jugo, no tengo hambre. Quizá deba irme a dormir, subo a mi habitación
y cierro la puerta, me pongo los audífonos y me pongo a escuchar música,
acostada en la cama. No me doy cuenta y ya estoy durmiendo
(…)
Despierto y ya me siento un poco mejor, mi estómago
ruge ya que no como desde hoy en la mañana, me froto los ojos y miro el reloj
son las cinco de la tarde, wow sí que dormí mucho, no escucho nada así que no
han de haber llegado Aun, miro hacia la ventana y veo que está cerrada, pero
escucho música y ya me he sacado los audífonos, me levanto y me miro en el
espejo no me veo tan mal, abro la ventana y me encuentro una gran sorpresa, es
Edward y tiene una banda abajo, está tocándome música, oh por Dios una
serenata, para mí, las lágrimas empiezan a salir, al escuchar la letra de la
canción me doy cuenta que es de Carlos Baute, “te regalo” creo que se llama
— Hoy
amanecí con ganas de enviarte, algo que te guste y pueda regalarte, te hice
esta canción que es para recordarme...
Esto es una excusa para declararme, hoy quiero decirte voy a adelantarme, que mi corazón yo quiero regalarte...
Y los 14 de febrero enviarte mil flores, un detalle espero valores, y no te olvides de mi nombre ...e ...e!!
Esto es una excusa para declararme, hoy quiero decirte voy a adelantarme, que mi corazón yo quiero regalarte...
Y los 14 de febrero enviarte mil flores, un detalle espero valores, y no te olvides de mi nombre ...e ...e!!
Cuando me vio una sonrisa se expandió por su
rostro, y les dijo a los tipos que tocaran más fuerte, me quede ahí en el
balcón escuchando su melodiosa voz.
— Quiero regalarte un pacto de mi parte, para que tú nunca pienses en dejarme, y mi corazón desnudo entregarte... Quiero regalarte mi mejor sonrisa, por si un día lloras tienes mi alegría, y te sientas siempre protegida niña...
Y los 14 de febrero enviarte mil flores, un detalle espero valores, y no te olvides de mi nombre ...e ...e!!
Jamás podría olvidarlo. Ni a él ni a su nombre.
Porque Aunque peleemos, sé que él siempre estará para mi
— Te regalo
mi orden mi desorden, te regalo mi norte, mi horizonte, mi filosofía, mis
historias, mi memoria...e...e!! Te regalo mi amor que se acumula, te regalo mis
manos, mi locura, te daré todo lo que me pidas yo por ti daría mi vida!!!
Comenzó a avanzar hacia el balcón, y nos quedamos
mirando mientras cantaba
— Quiero
regalarte besos importantes, para que me extrañes si no estoy delante, y me
pienses siempre cuando estés de viaje... Todo lo que pidas voy a regalarte,
haré lo posible si no está a mi alcance, y lo lograría para que me ames...
Y los 14 de febrero enviarte en mil flores, un detalle espero valores, y no te olvides de mi nombre...e...e!!
Te regalo mi orden mi desorden, te regalo mi norte, mi horizonte, mi filosofía, mis historias, mi memoria...e...e!! Te regalo mi amor que se acumula, te regalo mis manos, mi locura, te daré todo lo que me pidas yo por ti daría mi vida!!!
Y los 14 de febrero enviarte en mil flores, un detalle espero valores, y no te olvides de mi nombre...e...e!!
Te regalo mi orden mi desorden, te regalo mi norte, mi horizonte, mi filosofía, mis historias, mi memoria...e...e!! Te regalo mi amor que se acumula, te regalo mis manos, mi locura, te daré todo lo que me pidas yo por ti daría mi vida!!!
Comenzó a subir por el árbol que está a un lado de
mi ventana, mientras cantaba y yo como boba sonriendo y llorando… ¿por qué soy
tan llorona?
—Y para
terminar yo quiero regalarte, préstame atención que esto es importante, desde
que te vi yo quise niña........... ¡ENAMORARTE!
Está a mi lado y canta a mi alrededor, repite el
“enamorarte” cerca de mis labios y mis piernas flaquean
—
Te regalo mi orden mi desorden, te regalo mi norte, mi horizonte, mi filosofía,
mis historias, mi memoria...e...e!! Te regalo mi amor que se acumula, te regalo
mis manos, mi locura, te daré todo lo que me pidas yo por ti daría mi vida!!!
Cantaba mientras daba vueltas a mi alrededor,
cuando terminó de cantar, se paró frente a mí, con sus ojos mirándome con
ternura y ahí ya no pude más y lo besé, él se sorprendió y escuche como un
“owww” salía de la boca de los que tocaban los instrumentos. Nos separamos y él
acaricio mi mejilla, para secar una lágrima que caía.
— ¿me perdonas?
— ven, tenemos que hablar— digo arrastrándolo a mi
cuarto.
— espera tengo que pagarles a esos tipos— dice
sonriéndome de lado y yo me derrito.
Él baja por el árbol y escucho como le desean suerte, yo me siento en la cama y a los pocos minutos veo que entra otra vez, y un sexy mechón rubio le cae en su frente. Me mira con sus hermosos ojos verdes y suspiro, palmeo a un lado de mi cama, pero él en vez de sentarse a mi lado, se pone de rodillas frente a mí, esto que siento no es amor, porque lo que siento es algo mucho más que eso por él.
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