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domingo, 5 de octubre de 2014

Capítulo 16~ ADM



~ Elissabet.

Así que era él, claro como no lo reconocí, se veía más guapo de lo que recordaba, bajo del auto con sus lentes, se veía genial, me mordí el labio, y baje yo también, nos miramos, y luego entre a la casa, subí a mi habitación, deje mi bolso, y pensé: “VOLVIERON” sonreí, y siento que tocan la puerta de mi habitación, me dirigí a ella, y lo que vi, no me gustó mucho, era Caroline, entró a mi habitación hecha un mar de lágrimas.

— ¿Caroline que te pasó? ¿Qué te hizo Mario?— ella solo lloraba— vale, lo mataré— dije levantándome de la cama, ella me sujeto de mi muñeca y me hizo sentarme.

—él es un idiota

— ¿Qué pasó?— dije seria      

— Él me llevó a una playa y nos pusimos a conversar, me preguntó dónde estaba viviendo y le dije que contigo y Andrew, me preguntó si tú eras la de la universidad— decía aun con lágrimas— me pidió ayuda para conquistarte— me reí por eso, y Caro también se río— me preguntó si a mí me gustaba alguien y le dije que sí, que se llamaba Taylor, él pensó que era Taylor Lautner, aunque si me gusta él también— dijo riendo y yo me reí con ella— luego le dije que era Taylor Lowell y él se puso como loco, dijo que no podía gustarme un chupasangre, no entiendo que quiso decir con eso, luego olvidamos el tema y nos pusimos a  correr por la playa como cuando niños. Luego de eso— ya estaba más tranquila y no lloraba— me dijo que los chicos querían verme, así que fuimos allá.

— ¿Por qué fuiste allá Caroline?

—porque extrañaba a mis amigos

—okey, sigue contando— sabía que no llegaríamos a nada si nos poníamos a discutir

—Una vez que llegamos allá… ellos también me preguntaron donde me estaba quedando… les dije donde los Brown… y bueno ahí empezó todo, Mario se enojó tiro las cosas, se puso a pelear con Ryan, ya que Mario me había lastimado mi brazo, Paula me trajo aquí, ya que ellos se quedaron peleando, mi brazo aún me duele.

te dije que era un idiota

— Nunca lo había visto así— dijo triste

uno nunca termina de conocer a la gente.

— sí y vaya que me sorprendió.

bueno, pero no llores por ese idiota, arriba el ánimo.

— No puedo, me dolió ver a mi hermano así— miró su muñeca y la zona estaba marcada por dedos… se notaba que la había apretado fuerte, maldito imbécil cuando lo vea…

cuando te de ésta noticia, irradiaras felicidad— decidí cambiar de tema

— Lo dudo— dijo cabizbaja

mmm, adivina.

— no lo sé.

hay vamos, un poco más de ánimo.

— ok veamos, ¿te enganchaste con otro?

ja ja que chistosa— le dije sarcástica— no, yo soy otra ya no me ando revolcando, con el primero que se me cruza.

— ¿Y eso?— me miró sorprendida

En la mañana tuve una pequeña charla con Andrew, y me abrió los ojos, que no voy por buen camino y cosas así— dije restándole importancia

— ¿Ok?— dijo un poco incrédula

Hey dame crédito— dije empujándola suavemente.

— ok, dime de una vez, la buena noticia.

Volvió tu novio— quería ver su cara de felicidad

— ¿Mi novio?— dijo confundida.

hay no te hagas.

— Yo no tengo novio— dijo remarcando el NO.

Cierto— dije chispeando los dedos— tu casi novio.

— explícate Elissa no te entiendo.

hay por Dios, como eres tonta, volvió Taylor.

— Dime que es una broma— dijo levantándose de la cama

no…de hecho, Edward se veía muy realmente guapo, no como en mis sueños— tapé mi boca— ¿eso lo pensé o lo dije?

— Lo dijiste— dijo sonriendo picaronamente.

Olvídalo— dije nerviosa

— lo sabía, te gusta, vamos admítelo— dijo saltando de felicidad.

Bien lo admito, me atrae— dije sonriendo— ¿feliz?

— Siiiiiiiiiiii—gritó.

shhtt, despertaras a los vecinos— dije tapando su boca, aun no era tan tarde pero siempre quise decir eso

— Mmmmm— gritaba con la boca tapada.

Estás demente— le dije mientras nos reíamos

— Si lo sé, iré a ver a Taylor, necesito verlo— dijo emocionada casi saltando

bien, corre por tu hombre— dije a un lado de la puerta

— Gracias— dijo abrazándome y salió corriendo

Ésta chica, está más loca que yo, sonreí al ver cómo salía en dirección a la casa de los Lowell, vi por la ventana como tocaba la puerta entusiasmada, hablaba muy feliz, y entro a la casa, estaba cansada así que me iba a poner mi pijama, pero siento que tocan la puerta, debe ser Andrew, ¿acaso no lleva llaves? Pensé mientras bajaba hacia la puerta.

¿Para qué tienes…?— dije mientras abría la puerta, pero no era quien yo me esperaba— ¿Qué haces aquí?— dije con odio.

— vine a ver a Caroline— dijo de la misma manera.

pues no está, ven a verla otro día, no mejor espera, no vengas nunca— dije mientras trataba de cerrar la puerta pero él me lo impidió

Elissabet, no me hagas esto, necesito hablar con ella, no la vi por 7 meses, no quiero perderla de  nuevo.

Pues debiste haberlo pensado antes de lastimarla, eres un idiota Mario— dije enojada

— si lo sé, cometí un grave error, por eso es que vengo aquí.

pues es muy tarde, para remediar el daño

— por favor, déjame hablar con ella— dijo al borde de las lágrimas.

bien, pero tendrás que esperar, hasta que llegue— dije recargándome en el marco con pereza

— bien, ¿puedo pasar?

Si no queda de otra— dije haciéndome a un lado, para que pasara.

— Muy linda tú casa— dijo cuando entro.

si lo sé, ya me lo habían dicho

— ¿siempre eres tan enojona?

Con la gente que me desagrada sí— él se fue a sentar al sofá y yo me fui a la cocina.

Ya había pasado más de media hora, y Caroline aun no llegaba, son cerca de las 11:00, y ya no quiero que Mario este aquí, quiero que se vaya.

Me llamó Caroline— mentí— dijo que se tardaría un poco más.

— Está bien, volveré mañana, espero encontrarla— dijo dirigiéndose a la puerta.

Adiós— dije abriéndole la puerta.

Elissabet espera— dijo estando ya fuera.

¿sí?

— es que, te quería pedir perdón por todo lo de la otra vez.

Ah— que se vaya ya.

— no quise ponerme sobre protector, pero me pareciste muy linda, y ese mesero, estaba coqueteándote.

olvídalo ya— ¡ándate!

— bueno adiós— dijo mientras se acercaba para besar mi mejilla, no tiene nada de malo, puse mi mejilla, y él corrió su cara, comenzó a besar mis labios, y yo trataba de quitármelo, pero era más fuerte que yo, tiro de mi camiseta, e hizo que se rasgara.

Déjame, suéltame, ¡auxilio!— dije gritando, estaba desesperada, cuando siento esa voz aterciopelada, la misma de ese callejón.

— Suéltala ahora— dijo Edward, sí Edward, venía a rescatarme una vez más.

— ¿y tú quien rayos eres?— dijo Mario separándose de mí.

— he dicho que te alejes.

— ¿Y si no lo hago qué?— pregunto desafiante.

— Esto— dijo y…

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