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domingo, 9 de noviembre de 2014

Capítulo 11~ ATP



— ¿Elissabet? — preguntó una voz, escuché como Manjar comenzó a gruñir, levanté la vista y me encontré con dos pares de ojos mirándome, unos azules y otro de color café, mierda.

— Hola— logré articular

— Tanto tiempo sin vernos— decía… ella

— Dos años para ser exactos— Edward tomó mi mano y yo lo miré, sus ojos expresaban confusión

— Sí, mucho tiempo— sonreí forzadamente

— ¿Te importa si nos sentamos? —me preguntó el idiota corriendo la silla para sentarse

— Claro, ¿por qué no?— me reí incomoda

— ¿No nos presentaras a tu novio?— su negro cabello estaba más largo desde la última vez que nos vimos, se enrolló un mechón en su dedo. PERRA

— No soy su novio, soy su esposo— dijo Edward hablando, puso nuestras manos unidas donde se veían los anillos sobre la mesa

— ¿Te casaste?— me preguntó el maldito sorprendido

— Sí, y fue lo mejor que me pasó en la vida. Nunca había amado tanto a alguien— sonreí, él no quitaba su mirada de los anillos

— Cariño, se nos hace tarde ¿vamos?— preguntó la perra esa levantándose molesta al ver que el idiota no dejaba de mirarme

— Claro— articuló él

— Nos vemos, estamos en contacto— se despidió ella, yo le sonreí forzadamente, cuando vi que estaban lo bastante lejos hundí la cabeza entre mis brazos que estaban apoyados en la mesa

— ¿Quiénes eran ellos y por qué estabas tú llorando en los pensamientos de ambos?

— Edward…

— Dime quiénes eran o te juro que iré a romperle la cara al imbécil ese y no podrás detenerme

— Acabas de socializar con mi ex mejor amiga y mi ex novio— dije sin levantar la vista

— Lo mato— sentí como Edward se levantó del asiento, me levanté rápidamente del asiento llevando a Manjar conmigo y vi como Edward se dirigía hacia donde estaban Mike y Camille que estaban unas tiendas más allá. Alcancé a tomar a Edward del brazo antes de que se pusiera a pelear, ellos se habían ido sin notar la presencia de un furioso Edward— ¿Qué crees que haces?

— Detenerte antes de que hagas una locura

— ¿Por qué?

— Porque no puedes ir golpeando a la gente porque sí— dije colocando mi manos en su pecho para detenerlo

— ¡Él te engañó!—me gritó furioso

— ¡Fue hace dos años!— le contesté furiosa también

— ¡Es un idiota!

— ¡Tú También!

— Yo soy guapo, él no— la gente a nuestro alrededor nos miraba, algunos disimulaban sonrisas

— ¿Por qué te enojas tanto?

— Porque él se merecía que yo lo golpeara

— ¡No te entiendo!

— ¿Quieres saber el verdadero motivo?— chilló enojado

— Sí— le contesté enojada

— Porqué él es tu ex, fue tu primer amor y tu primer beso, porque él te tuvo entre sus brazos primero que yo y por sobretodo porque por culpa suya lloraste… y una princesa no debe llorar— la gente a nuestro alrededor hizo un coro de “owww”

— ¿Y qué importa? Tú eres mi esposo, el amor de mi vida, mi último beso, el dueño de mi alma y por sobretodo… porque después de llorar por él te conocí a ti…. Y fue lo mejor que me pasó en la vida— acaricie su mejilla con mi mano, él la tomo igualmente y nos acercamos el uno al otro para juntar nuestros labios

La gente a nuestro alrededor comenzó a aplaudir, nos separamos lentamente y nos miramos directo a los ojos… estoy absoluta y jodidamente enamorada de este hombre.

(…)

— ¿Lori estás en casa? — gritó una vez que entramos en la casa, solo se escuchan los ladridos de Manjar corriendo en el patio trasero

— Creo que sólo estamos los dos— dije revisando la cocina en señal de Lori, pero no había nada

— ¿Sabes qué significa eso verdad?—sentí como los brazos de Edward rodeaban mi cintura

— Sí— me giré para verlo a los ojos

— ¡A pintar el cuarto del bebé!— gritó emocionado… pero yo creí que…

— Pero…

— No seas golosa, espera hasta la noche— dijo besando cortamente mis labios, suspiré frustrada e hice un puchero— vamos lady, el cuarto de nuestro bebé nos espera— escuché como me gritaba desde la sala

Caminé hacia la sala de estar y vi como Edward se había cambiado de ropa fina por algo más cómodo, tenía una camiseta de color blanca sin mangas y unos jeans desgastados que estaban rotos en algunas partes, su cabello revuelto lo hacía verse mucho más atractivo que normalmente. ¿De verdad tengo que esperar hasta la noche? Moví mi cabeza para eliminar esos pensamientos antes de que Edward me provocara y terminara cayendo en su juego.

Subí rápidamente a nuestra habitación para colócame ropa cómoda igualmente, busqué entre mi armario y no encontraba nada que pudiese ocupar para pintar una habitación, tomé un short y una camiseta de Edward me quedaba grande así que me sentía cómoda, tapaba el short por lo que parecía como no estuviese con nada abajo. Me hice una coleta alta para que el cabello no me tapara los ojos y bajé a tomar un tarro de pintura
Edward elegía colores aun para pintar la habitación, una vez que estaba al pie de la escalera él se giró para verme, me miró a los ojos y luego fue bajando la mirada hasta llegar a mis piernas.

— ¿Lo haces a propósito verdad?

— ¿Hacer que Amor? — pregunté tomando un tarro de pintura

— Ponerte esa ropa— se levantó con un tarro de pintura color celeste

— No tenía más ropa, además la tuya es cómoda— tomé un tarro de color amarillo suave

— No la pintaremos amarilla— cambió rápidamente de tema

— Ni tampoco celeste

— ¿Por qué no?

— Porque no será niño

— Ni tampoco niña— me quitó el tarro de las manos

— El amarillo es neutro— le quité su tarro

— ¿Y blanco?

— Parecerá hospital, no gracias— tomé el amarillo nuevamente

— Entonces negro

— Muy diabólico

— Azul

— Muy fuerte

— Naranjo

— Muy sol

— Rosado— vi como Edward comenzaba a aburrirse

— No sabemos su sexo

— Morado

— Muy Justin Bieber

— Verde— dijo ya con el ceño fruncido

— ¿Claro u oscuro?

— ¡Me da igual! Solo quiero ir a pintar la jodida habitación pronto— estalló enojado y escuché como Manjar ladraba, se había sentado a su lado como si estuviese apoyándolo

— Huy que genio el de ambos— dije tomando el tarro con pintura verde agua

Subí a la habitación que estaría frente a la nuestra y abrí la puerta, la habitación a pesar de estar vacía era muy linda y espaciosa, era de color blanco y tenía tres ventanas, una que era la más grande tenía la vista hacia el lago y las otras dos estaban una a cada esquina, el piso estaba alfombrado con una alfombra de color gris, era fea. Gracias a Dios a Edward se le ocurrió comprar una alfombra nueva, entré a la habitación dispuesta a pintar.

— Espera— escuché como me decía

— ¿Y ahora qué?

— Hay que colocar periódico en el piso para no ensuciar

— Edward la alfombra es bastante fea así, si la pintamos le estaríamos haciendo un favor— él comenzó a reír, vi que tenía otro tarro de pintura.

Tomé la brocha y la unté en el tarro de pintura de color verde agua para comenzar a pintar. Estuvimos más de dos horas pintando, bueno en realidad fueron tres horas, dos las ocupamos en pintarnos más nosotros junto con Manjar y la otra hora pintamos la habitación, pero dicen que la intención es lo que cuenta ¿no?

Una vez que terminamos la habitación quedamos satisfechos con el trabajo. La habitación había quedado esplendida, definitivamente nuestro hijo crecería feliz aquí. La alfombra también había salido beneficiada ya que muchas manchas de pintura le habían caído.

— Se ve hermosa de color verde Señora Lowell— sonrió el en tono burlón

— Usted también se ve hermoso de color rojo Señor Lowell— sonreí

— ¿De rojo? Pero si no utilizamos rojo— comentó confundido, unté la brocha en el tarro de pintura que estaba detrás de mí y lo salpiqué un poco… mucho— Lady, estás en problemas— dijo él serio

Abrí los ojos, solté lentamente la brocha y corrí rápidamente escaleras abajo, sentí como Edward me seguía así que me escondí arriba de un árbol que estaba a un lado del lago, observaba desde la copa como Edward me buscaba en el patio con la ayuda de Manjar, ¿cuándo se hicieron tan unidos esos dos? Traté de no moverme, pero mi pie hizo un ruido al resbalarse, Manjar miró hacia el árbol rogué a Dios para que Edward no me hubiese escuchado. Pero fue en vano, ya que él inmediatamente miró en mi dirección, lo salude con la mano y él lo hizo igualmente con la mano que tenía una brocha

— ¿Cómo estás?

— Muy bien ¿y tú lady?

— Bien gracias, ¿Qué haces?

— Nada, estaba paseando por aquí solamente— me decía desde abajo del árbol

— Ah

Vi como él dejó la brocha y el tarro de pintura en el piso y comenzó a mover el árbol repetidas veces, el árbol comenzó a caer y mi cuerpo rápidamente estaba todo empapado.

— ¡Yo no te mojé!— le grité desde el agua

— Me manchaste con pintura roja— decía cruzado de brazos con una sonrisita en los labios

— No es lo mismo

— Obviamente no, el rojo no me favorece— lo fulminé con la mirada, él me sonrió y luego se lanzó al lago con ropa y todo— listo, ahora estamos igual— dijo llegando a mi lado

— Idiota— dije y lo hundí en el agua, los ladridos manjar se escuchaban a lo lejos

— Amas a este idiota— dijo levantándome en sus hombros para luego lanzarme al agua

Al sacar la cabeza del agua él me sonreía, habíamos hecho el amor en todas las partes de la casa pero no en el agua, ¿Cómo será?

— ¿Aun debo esperar hasta la noche?

— Tu ropa pegada al cuerpo no me convencerá lady— sonrió él

— ¿No?— le sonreí, comencé a besarlo lentamente.

Pasé mis manos alrededor de su cuello y él hizo que mis piernas rodearan su cintura, el agua definitivamente lo hacía más fácil, su lengua y la mía ya estaban jugando por ver quien ganaba la guerra donde todo se valía, sentí como la ropa comenzaba a incomodarnos y él subió poco a poco mi camiseta que era suya, para tener más accesibilidad

— ¿Andabas con más ropa abajo verdad?

— Compruébalo

Sus manos agiles comenzaron a rondar mis piernas y se encontró con el short, me miró sonriendo.  Decidí sacarle la camiseta para igualar condiciones y él no opuso resistencia, sus bien delineados músculos me volvían demente… eso y su cabello, sus labios, sus ojos… él.

Quede completamente en ropa interior, comenzó a besar mi clavícula sabiendo que ese era mi punto débil, eché mi cabeza hacia atrás para darle más facilidad a la dirección de mi cuello, sus manos subían y bajan por mi espalda y las mías desordenaban su cabello. Sentí como comenzaba a sacar mi brasier, lo miré a los ojos y el brillo de entusiasmo estaba en su mirada, una vez que se deshizo de él se encargó de mis bragas.

Comenzó a besar mi estómago subiendo y bajando, dejando un camino de besos en cada recorrido, sus pantalones también desaparecieron misteriosamente y él comenzó a buscar mi mirada para saber si estaba lista, siempre hacía eso y me encantaba. Lo miré a los ojos y sonreí, él se posiciono y estaba listo… cuando yo me moví para esquivarlo, me quedó mirando con cara interrogante

— Hasta la noche amor— le guiñé un ojo, él me miró serio

— No me hagas esto ahora, estaba listo

— Pues tendrás que estar listo en la noche también

— ¿Estás jodiendome?

— Cuida sus palabras señor Lowell

— No me interesa cuidar las palabras quiero hacerte mía ahora

— CUIDADO CON LO QUE LE DICES A MI HERMANA, LOWELL— escuché como gritaba una voz varonil desde la orilla, Andrew, Caroline, Taylor, Rose y… Alexander nos miraban, ¿cuánto habrán visto exactamente?

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¿Y Les gustó el capítulo? Espero que sí :3 

Estupidos Mike y Camille, ¿quién quiere matarlos?

¿No son una ternura peleando?

Llegó la familia y alexander :o ¿que pasará ?

Espero ver sus comentarios hermosos ^.^

Estoy en éxamenes finales deseenme suerte :D

domingo, 2 de noviembre de 2014

Capítulo 10~ ATP



— Dile a esta cosa peluda que se baje de encima de mí— dijo Edward riendo

 — Aww pero si se ven muy tiernos juntos— saqué mi teléfono y les tomé una fotografía para colocarla como fondo de pantalla

— Dime que no se la mostrarás a Taylor— dijo levantándose y sacudiendo sus pantalones

— Te lo prometo— le sonreí para luego besarnos

…… Semana 16 del embarazo……

— ¡EDWARD! — grité enojada

— ¡Ya Voy Lady! — escuché como me gritaba desde la cocina— aquí está tu sándwich con lechuga, jamón, tomate, queso, carne y mayonesa— dijo llegando con una bandeja que contenía un sándwich y una soda dietética

Ya han pasado varias semanas desde que nos fuimos de Londres, todo ha ido mejorando o eso pienso, no hemos tenido noticias de Alisson y con Lori nuestra relación ha mejorado muchísimo, con Taylor hablamos todos los días al igual que con Caroline, Andrew y Rose. Manjar ha crecido mucho estas últimas semanas, tanto en altura como en peso. Por otro lado el bebé ha ido creciendo favorablemente, me ha provocado varios antojos y los he aprovechado muy bien, extrañamente siento el sabor de las cosas igual que antes de volverme inmortal. Lori me ha explicado que es porque el bebé también necesita una alimentación así, que luego de que cumpla un mes de nacido podrá beber sangre.

También me ha dicho que este embarazo es más rápido que uno común, por lo tanto mi panza se me nota mucho más ahora. Hoy tenemos una sesión de ecografía, Lori me va a revisar ya que hace un par de semanas trajo un aparato extraño, que uno de sus muchos contactos se lo había dado y que con él podría ver el sexo de mi bebé, el peso, como estaba entre otras cosas.

Mis cambios de humor han ido de mal en peor, cada vez me enojo con más facilidad o ando más sensible, mis pechos me molestan ya que están más grandes que antes, odio ser mujer lo admito, era mejor que me llegara el periodo al menos eso solo duraba cinco días, esto durará ocho meses ¿cómo podré soportar todo esto?

— ¿de qué es la soda dietética? — dije bebiéndola, el sabor era asqueroso

— Es de mora— dijo Edward que estaba pegado mirando el futbol, sí ahora él se había vuelto fanático

— sabe mal, ¿no había otro sabor? — le pregunté mordiendo el sándwich, estaba delicioso

— no lady, no había de otro sabor

— Edward quiero helado— dije terminando el sándwich, ¿Por qué parecía que comía por tres personas? No quiero que mi bebé sea obeso mórbido

— ¿helado? — me miró intrigado

— sí, ya estamos en primavera hace más calor y quiero helado— dije terminando de beber la asquerosa soda dietética

— ¿de dónde voy a sacar helado?

— ¿del supermercado? — dije en tono obvio, él me miró serio

— acabas de comerte un Sándwich, ¿Por qué quieres helado ahora?

— ¿Por qué no quieres comprarme helado?— si antes era llorona, ahora era caprichosa y llorona al mismo tiempo

— no es eso, es que estoy viendo el futbol y el Arsenal va ganando

— ¿acaso es más importante un partido de futbol que tu esposa y tu hijo?

— lady no…

— NO ME DIGAS LADY, ME CANSÉ DE TUS EXCUSAS, IRÉ A COMPRARMELO YO— me puse las zapatillas, ya que no podía andar con tacos porque era peligroso, tenía que usar ropa holgada y ya nada de mi antigua ropa me quedaba bueno, ¡que frustrante!

Me levanté cansada de todo, iba a tomar las llaves del automóvil pero no estaban en el colgador, miré hacia la puerta y Edward estaba apoyado en ella con las llaves entre sus dedos, me sonrió. Tomé mi bolso para sacar las llaves de mi auto, me había comprado otro ya que el que tenía en Londres… se quedó en Londres. Ahora usaba algo más recatado, un Porsche 911 de color amarillo, había querido comprarme un Aston Martin, pero el señor “es muy peligroso para el bebé” me lo impidió.

Salí de la casa aun enojada con Edward, llevaba a Manjar conmigo para que me hiciera compañía, era un simple helado no le costaba nada ir a la tienda, hacer la fila, pagar y traerme el jodido helado. Me subí a mi auto junto con el cachorro y eché a andar el motor pero no prendía, lo intenté repetidas veces y lo único que conseguía era un sonido de cafetera oxidada, me bajé del jodido auto para abrir la parte de adelante y revisar que tenía, con papá había aprendido mucho cuando era pequeña acerca de los autos, así que ahora eso me servía de mucho. Abrí la parte delantera y mi sorpresa fue ver que el auto no tenía la batería. ¿En serio Edward Lowell?

— ¿necesita ayuda señorita? — dijo su voz en mi oído

— ¿dónde dejaste la batería de mi auto?

— ¿Por qué?

— porque iré a comprar

— ¿y para que quieres la batería?

— no te hagas el gracioso Edward Lowell— dije fulminándolo con la mirada

— Señora Lowell es usted un encanto— me emocioné al escuchar señora Lowell lo admito— vamos lady, yo te llevo

— Quiero mi batería ahora, tus futbolistas te han de necesitar— dije colocando mis manos en la cintura

— ¿Quién es la celosa de los futbolistas ahora? — me sonrió, maldito idiota se está burlando de mi

— Mi batería ahora— dije con los dientes apretados

— Te amo— me besó cortamente en los labios pero me dejó completamente aturdida, malditas hormonas— vamos lady, tu helado espera— me abrió la puerta del copiloto, me colocó el cinturón y me besó antes de darse la vuelta para entrar al auto— no te enojes te saldrán arrugas— me dijo encendiendo el motor. Sentí un ladrido en la parte trasera del auto, miré y manjar nos miraba moviendo la cola— sí tu mamá es una enojona— dijo hablándole al perro

Decidí ignorarlo todo el viaje, no me ganaría tan fácil esta vez. Solo le había pedido un estúpido helado nada más, bueno antes ya le había pedido el sándwich y comida china y lo había obligado a comer conmigo, pero el punto es que… es un idiota.

— Igual amas a este idiota— dijo sonriendo cuando doblaba en una esquina

— No— me crucé de brazos

— sabes que sí lady— giró su cabeza para mirarme y me perdí en sus hermosos ojos verdes. 

Recordé algo que había querido preguntarle hace mucho tiempo.

— ¿te puedo preguntar algo?

— Claro— dijo cuando íbamos en la bajada del camino, recién veíamos el pueblo

— Cuando recién me había convertido en vampira, recordé cosas que me habían hipnotizado para olvidarla

— ¿Qué cosa?— preguntó, bajó el vidrio trasero para que Manjar pudiera sacar la cabeza por la ventana, miré por el espejo y el cachorro tenía las dos patas apoyadas en la ventana mientras sacaba la cabeza por la ventana con la lengua afuera

— ¿Por qué no te rendiste cuando te dije que no me gustabas?— vi como él paro en un semáforo que estaba en rojo

— ¿cuándo fue eso?

— no lo sé exactamente, pero vi cuando tú me decías que yo te gustaba y yo enojada te decía que no, ya que nunca habíamos hablado

— ah, ya recuerdo— dijo riendo— ¿quieres saber por qué no me rendí? — Yo asentí, él sonrió como si estuviese recordando— era una noche de octubre, creo. Andrew no estaba porque andaba en sus clases, Taylor y Caroline estaban estudiando juntos, y yo estaba aburrido en mi habitación jugando con una pelota, miré a tu habitación y estaba oscura. Ansiaba probar tus labios, lo admito— me reí— así que me decidí por ir a declarar mi amor, ahí aun no sabía que estaba enamorado, había intentado olvidarte con muchas chicas pero ninguna era suficiente para Edward Lowell— sonrió con aire de suficiencia— cada vez que llevaba a una chica a la cama… te veía a ti, quería ver que eras tú… por eso las asesinaba, porque siempre que miraba a los ojos de esas chicas me daba cuenta que no eras tú, no era tu mirada hipnotizante. Así que esa noche fui a tu casa dispuesto a decirte todo lo que sentía, pensé que sería fácil que cayeras ante mi… pero no fue así, tus palabras aún resuenan en mis oídos “nunca hablamos ¿y vienes a decirme que me quieres?” esas palabras me marcaron por completo, en ese momento supe que tenías razón, que era un error haberte querido si nunca habíamos hablado— bajé la mirada avergonzada— no me rendí, solo te di tu espacio. Cuando fuimos con Taylor a buscar a Ana, conocí a Lori y creí que ella probablemente me ayudaría a olvidarte— me puse celosa lo admito—pero no fue así, ella de hecho me ayudó a darme cuenta de que eras la mujer de mi vida de la cual estaba completamente enamorado— me tomó de la mano y la besó suavemente— no me rendí, solo te dejé tu espacio para que luego fuera más fácil conquistarte— me guiño un ojo provocando que me riera— y bueno gracias a que me rechazaste supe valorarte como la hermosa lady que eres, porque tú no vales la pena lady… tú lo vales todo— posó su mano en mi estómago y yo levanté la vista para mirarlo fijamente, este chico es el mejor del mundo, sentí una patada en mi estómago, miré mi estómago emocionada y levanté la vista para ver la cara de Edward… estaba con los ojos brillantes y muy abiertos, su boca estaba abierta y miraba embobado mi estómago

— Pateó— dije feliz, él asintió aun sorprendido, escuchamos como tocaban las bocinas atrás, nos reímos

— Es hora de ir de compras para el bebé— dijo avanzando con el auto

(…)

— Mira Elissabet esto está muy lindo, tenemos que llevarlo— decía emocionado Edward mirando la ropa para bebé, yo tenía a Manjar sujetado con la correa

— Edward no podemos llevar todo lo lindo que vemos— estábamos hace una media hora en el centro comercial, las ganas de comer helado se me habían ido al ver toda esta ternura de ropa

— pero mira este está muy lindo— decía mostrándome un enterito verde que decía “mi papá y yo tenemos algo en común… los dos amamos a la misma mujer” lo admito quería comprarlo

— Ni siquiera sabemos el sexo del bebé— me reí mirando la otra ropita tan pequeña, había uno que decía “soy bonita, simpática y tengo un padre celoso” definitivamente ese tendríamos que comprarlo

—  Pero… podemos comprar para niña y para niño—  dijo encogiéndose de hombros mientras miraba más ropa

— Edward solo tendremos un bebé, y será o niño o niña, ¿Qué hacemos si es niña y compramos ropa para niño también?

— la regalamos

— Edward…

— Lady, el dinero no es problema en serio— dijo besándome dulce y cortamente

— pero…

— además así podremos comprar una cuna, y pintura para la habitación del bebé

— ¿puedo ayudarlos en algo? — dijo un chico llegando a nuestro lado, era alto de cabello castaño y unos ojos color pardo muy bonitos. Manjar le ladró, ¿en qué momento se colocó celoso igual que Edward?

— Con mi esposa andamos buscando ropa para nuestro bebé— dijo Edward sin prestarle mucha atención al chico

— ¿ya saben cuál es el sexo de bebé? — el chico me miró y me sonrió, le devolví la sonrisa

 — no, queremos comprar para niño y para niña

— ah ¿son mellizos? — con Edward nos miramos y comenzamos a reír a carcajadas

— No, claro que no— continuaba riéndome— es solo que mi esposo es un despilfarrador de dinero y quiere comprar para niño y niña

— ¿y no sería más fácil comprar algo neutral?

— ¿la ropa neutral trae mensajes así? — preguntó Edward mientras mostraba un enterito de color azul cielo que decía “guardaespalda de mamá”

— pues… no

— entonces no, y ya deja de mirar las piernas de mi esposa— dijo Edward fulminándolo con la mirada, el chico bajó la cabeza avergonzado ¿me estaba mirando las piernas?

— Lo siento señor— dijo y vi como el chico se iba avergonzado

— Eso no era necesario— lo regañé. Me mostró otro enterito que decía “hago lo que quiero”, me reí

—  vamos lady, quiero comprar esto—  llevaba mucha ropa de diferentes colores, supongo que todos tenían mensajes

—  ¿de verdad llevaras todos esos?

— Sí—  tomó mi mano y nos dirigimos a la caja

— ¿Solo eso?— preguntó la cajera con cara de aburrida

— ¿Acá venden cunas?— Edward preguntó, la chica levantó la vista encontrándose con los ojos de mi esposo

— sí, ¿gusta pasar a verlas?

— Claro, vamos lady— vi como la chica hizo una mueca extraña

Nos señaló que la siguiéramos por un pasillo largo pintado de color amarillo pato, tenía diseños de niños, algunos animales y otras princesas, era muy tierno. Cuando llegamos a la habitación… fue sorprendente era una habitación llena de cunas de todos los colores, tamaños y formas. Había carruajes para niñas y autos para niños. Estaba completamente embobada

— Lori dijo que el bebé crecería rápido, ¿crees que sea necesario comprar una cuna?

— Pero son muy lindas— dijo él emocionado ¿se invirtieron los papeles o qué? ¿Cuándo me volví hombre y Edward mujer?

— ¿y si compramos una cama mejor? Sería más práctico

— Tienes razón— dijo él pensando— ¿Venden acá camas?

— no señor, solo vendemos cunas y accesorios para bebé

— Entonces solo llevaremos la ropa— dijo Edward tomando mi mano y guiándome por el pasillo.

(…)

— Edward… creo que estoy muy gorda— dije mientras tomaba mi helado, habíamos ido ya a muchas tiendas por más ropa, tanto para el bebé como para mí, habíamos comprado una cama y la irían a dejar mañana a la casa, también habíamos comprado accesorios para el bebé, mamadera entre otras cosas y pintura para su cuarto. Estoy ansiosa

— Lady estas hermosa— él tomaba de su helado, le había comprado juguetes a Manjar igualmente, así que ahora él estaba jugando con el hueso de hule

— No, las chicas me han mirado todo el tiempo extraño y cuando tú mirabas la ropa escuché como una chica decía “mírala pobrecita, ya perdió la figura” — mordí una patata frita que unté con kétchup— ¿tú me amas aun verdad?

— ¿Lady por qué dudas de mi amor? — dijo mirándome fijamente

— estoy gorda, ¿no te importa?

— No estás gorda, estás embarazada y me encanta verte así— dijo tomando  mi mano para besarla

— ¿Lo dices en serio?— ya veía como las lágrimas se acumulaban en mis ojos

— Sí— me sonrió, miré la ropa de bebé tan pequeña y tierna, y me imaginé a Edward con un bebé que tuviera ropita con frase, las lágrimas en mis ojos cayeron una tras otra— ¿Qué pasa lady? — me preguntó el corriendo a mi lado y besando mi frente

— Nada— le sonreí— solo ando sensible— él se agacho y puso sus manos enmarcando mi cara para besarme

— eres tan dulce llorando— me reí

— Te amo mucho— dije besándolo

— Y yo a ti lady— movió la silla a mi lado para comer juntos

— ¿Elissabet? — preguntó una voz, escuché como Manjar comenzó a gruñir, levanté la vista y me encontré con dos pares de ojos mirándome, unos azules y otro de color café, mierda. 


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¿A quién habrá visto Elissabet?

¿Les gustó el capi?

¿quién ya ama a Manjar?

¿No es dulce Edward buscando ropita de bebé?

¿No son tiernas sus peleas?

Aquí les dejo una de las muchas prendas que compró Edward :3 :