~ Lucy
— Tú eres el idiota que
no se fija por donde va— le digo furiosa, odio a este chico con todo mi ser
— Tú eres la torpe
egocéntrica que espera que todos se muevan de su camino porque vas tú— es el
único chico en todo el instituto que es capaz de hablarme así… por eso lo odio
— No sabes nada de mí,
para hablarme así
— Tienes razón, no sé
nada de ti porque no pierdo mi tiempo en cosas sin valor— veo como se aleja
— ¿No me ayudarás a
pararme?— le grito indignada
— ¿Qué?— sonríe burlón—
¿no tienes brazos y piernas para hacerlo tú sola? — y veo que sigue su camino
sin mirar atrás. Estúpido hijo de… su mamá
— ¿Admiras tu reflejo en
el piso?— escucho la risita burlona de Matt
— Ya ayúdame a
levantarme— le digo estirando la mano
— ¿Por qué estabas en el
suelo?
— Porque el idiota animal
de tu mejor amigo me chocó y caí al suelo
— ¿Quién? ¿Alan?—
preguntó sorprendido
— Nadie además de ti,
tiene tanta estupidez en su cerebro para ser amigo de ese idiota autista
— Vamos chica, no hables
así de él si no lo conoces
— Me dijo torpe
egocéntrica
— No le agradas mucho que
digamos
— Ni él a mí, si por mi
fuera lo hubiese echado hace mucho tiempo del instituto
— Bueno signorina
mandona, me tengo que ir a clases— se despidió
— Okey, cuídate— besé su
mejilla y él se alejó hacia la misma dirección que el otro animal.
Caminé hacia mi casillero
y saqué los cuadernos de filosofía que necesitaba. El idiota de Alan aún seguía
en mi mente, aun no entiendo cómo es que no le gusto, es decir, a todos los
chicos les gusto. Bueno, a Matt no… somos como hermanos, nos conocemos desde
pequeños, la cosa es que él y Alex no se llevan muy bien.
Me dirigí a la clase que
me tocaba, entré y todas las miradas se dirigieron hacia mí… como siempre,
amaba ser linda. Me senté en el último asiento de la fila de en medio, esperé
que Alex llegara y se sentara a mi lado.
Cuando vi que entró, la
miré para que se viniese a sentar a mi lado, ella me miró… y se sentó adelante
¿Aun está enojada? ¡Oh vamos!
Antes de que el profesor
llegara me cambié de asiento y me senté detrás de ella, diciéndole a una chica
que se moviera. Ella de mala gana aceptó.
— ¿Alex?— la llamé pero
no se giró a verme— Alex— repetí, pero ella no me miraba— Alex— hablé más
fuerte
— Déjame en paz— se giró
a verme y rápidamente volvió a mirar al frente anotando algunas cosas en su
cuaderno
— Tenemos que hablar
— No quiero hablar
contigo
— No puedes estar por
siempre enojada conmigo
— Quizás no, pero si
hasta que madures
Me quedé callada
frunciendo el ceño y haciendo un puchero. El profesor no tardó en llegar, así
que no pude seguir insistiéndole a mi mejor amiga.
La clase fue igual de
aburrida que siempre, lo único que me gustaba de cultura eran… los debates de
lenguaje, siempre ganaba. Y obviamente la materia que más odiaba era el
científico, ¿A quién le interesa saber de dónde proviene el hombre y cosas así?
Además odio biología.
Tocaron el timbre para
salir y vi como todos comenzaban a salir, yo también salí esperando a Alex,
odio pelear con ella… es la única persona en todo el mundo a la que quiero más
que a mi vida, la única en la que puedo confiar, la única que sé que no me
aconsejará nunca mal.
Vi como salía y caminaba
hacia la cafetería, teníamos quince minutos de descanso antes de la última
clase. La seguí y la tomé del brazo para arrastrarla al baño.
— Déjame salir— exigió
— Odio pelear contigo— me
puse en la puerta para evitar que saliera
— Sabes que solo quiero
lo mejor para ti— suspiro cansada— No puedes seguir comportándote como una niña
mimada, tienes dieciséis años… pronto cumplirás los diecisiete y sigues siendo
una chica inmadura con hormonas revolucionada
— Lo sé— la escucho— lo
siento… pero sabes qué el amor no existe
— Lo dices por tus
padres— afirma y yo asiento
— Ellos te adoran
— Si así fuera… me darían
cariño… pasarían tiempo conmigo, como los tuyos hace contigo, tu madre es
doctora y siempre está ocupada… sin embargo siempre está para ti cuando la
necesitas, tu padre es el director de esta sede y también siempre está para ti.
En cambio… mis padres… ambos son dueños de empresas para venta de casas y nunca
tienen tiempo para mí. Pasan con sus celulares pegados a sus orejas,
gritándoles a todo el mundo, y si no están así… están cada uno en su oficina,
con su computadora comiendo solos.
Ella me abraza porque
sabe que es verdad, le susurro que lo siento y ella me acaricia la espalda,
luego de unos minutos nos separamos… le sonrío y ella me devuelve la sonrisa.
— Luego de clases tenemos
que volver a ensayar
— Prometiste que iríamos
a comprarnos ropa
— Sabes que odio las
compras— ella me mira con pereza
— Tenemos que comprarnos
para la fiesta luego del partido
— Odio las fiestas
— Sigo sin entender… como
es que somos mejores amigas si somos tan distintas, yo fucsia… tu negro, yo
vestido… tu pantalones… yo fiestas… tu
— Libros— completó mi
frase riendo y encogiéndose de hombros
— Vamos— sonreí y
caminamos a la cafetería
…Sábado, El día del partido…
— Chicas, no se pongan
nerviosas… hemos estado practicando muchas veces para esto— las motivé, la
gente se escuchaba en el gimnasio como gritaba para el partido— Lo hacemos bien
¿No es así?
— Sí— dijeron todos a
coro
— ¿Quiénes somos?
— Los pumas de Nápoles— gritan
nuevamente
— ¿Qué haremos?
— ¡Ganarles a las ratas
de Arizona!— gritan a coro nuevamente y entramos corriendo al gimnasio donde
está todo el mundo gritando de alegría
Me pongo a la cabeza de todo, las chicas están
distribuidas en un triángulo en la cancha. La canción de “¡MAN! I feel like a woman” comenzó a sonar. Con las chicas
sonreímos.
Algunas empezaron a dar
vueltas en el aire pasándose de un lado a otro, me quedé moviendo las caderas
al centro mientras las chicas comenzaban a formar la pirámide, cuando ya
estaban todas listas. Me subí sobre las manos de las chicas que estaban abajo y
salté a la punta de la pirámide, moví mi cabeza haciendo que mi pelo fuera de un
lado a otro. Amaba bailar definitivamente.
Cuando la canción estaba
en la mejor parte, salté y quedé con una rodilla en el piso y el otro pie
estirado hacia atrás. Los chicos comenzaron a salir cuando la canción decía “Man, i feel like a woman” les grité a las chicas “Ahora” y ellas
corrieron en busca de uno de los chicos, al último venía el idiota de Alan…
nadie lo tomó a él porque temían a que dijeran que no, yo en cambio corrí hacia
él y tomé su muñeca justo a tiempo antes de que se quedara mirando.
Lo llevé al centro de la
pista mientras las chicas comenzaron a bailar alrededor de cada chico sentado
en las sillas que bajaron desde el techo, lo senté ahí y él me miraba con una
expresión que no supe descifrar. Sonreí.
— Man, i feel like a woman— dije cerca de su cara y
la canción terminó quedando él y yo a tan solo unos centímetros.
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