~Lucy
Siento como mi celular
vibra, recuerdo todo lo que pasó anoche. No es muy lindo dormirse llorando, me
estiro y abro poco a poco los ojos… me doy cuenta que no estoy en mi habitación.
Es un lugar con cortinas
de color verde militar, la habitación no está desordenada. Es pequeño y hay un
escritorio lleno de cuadernos encima de él. ¿Me metí con un nerd? Recuerdo que
ayer llegué a mi casa, no dormí con ningún chico… bueno nunca he dormido con un
chico. Me levanto y camino fuera de la habitación para ir al baño, la casa es
de madera… se ve bien descuidada ¿Con quién dormí?
Veo que la casa solo
tiene un piso ¿Dormí con un chico pobre y sin gusto? Sigo hasta el final del
pasillo y a la izquierda veo una puerta entre abierta, entro allí y veo que es
el baño. Genial, necesitaba hacer pis.
Me bajo los pantalones y…
Esperen…. Yo llevaba vestido, corro a mirarme al espejo y veo algo que me deja
pálida… o pálido ¿Por qué carajo me veo cómo el idiota de Alan?
Comienzo a tocar mi cara
y veo mis manos… no soy yo… esto es imposible, de seguro estoy soñando y
despertaré en cualquier momento, en mi cama cómoda, con mi habitación pintada
rosado y blanco. Bajaré a tomar desayuno y… ¿Por qué me veo como un chico?
Corro a la habitación en
la que estaba, supongo es la de Alan, y me acuesto nuevamente en la cama,
cierro los ojos, los aprieto tanto que comienzo a ver luces blancas, los abro
nuevamente para ver si ya volví a ser yo… y nada.
Miro el teléfono de Alan
y veo diez llamadas perdidas, de un número desconocido. ¿Por qué Alan tiene un
teléfono tan… feo? Es un celular pequeño, negro y pasado de moda. Reconozco el
número dándome cuenta que es el mío. Ese idiota tiene la culpa de todo. Llamo
al número y casi al instante me contesta, como si hubiese esperado mi llamado
— ¿Por qué me veo como
tú?— decimos al mismo tiempo. ¿Esa es mi voz? ¿Soy así de chillona? Que
horrible
— Tenemos que vernos
ahora— me dice serio… seria ¿Cómo es?
— Claro, voy para allá
— ¡No puedes!— grita en
mi oído
— Tengo tu teléfono en mi
oído no es necesario que grites— chillo enfadada… enfadado, ESTOY CONFUNDIDA
— Lo siento, no puedes—
dijo más tranquilo
— ¿Por qué no puedo?
— Tienes que ir a recoger
a mi hermana a la casa de mi mejor amigo
— ¿En casa de Matt?
— ¿Lo conoces?
— Es mi amigo— me encojo
de hombros y luego me doy cuenta de que él no puede verme
— Espérame allí, iré por
ti para que podamos ir a buscarla
— Alan… debes saber que
odio que me digan que hacer
— Di Prieto… te lo repito
por tercera vez… no me interesa— y luego corta
Esto es horrible, me
quedo sentada en su cama mirando todo… ¿Cómo pudo pasar esto? Me levanto para
cambiarme de ropa ¿Cómo voy a bañarme si tengo que tocar ciertas partes? Él
también se bañará… y tocará mi cuerpo… esto es mucho peor de lo que pensé y no
puede empeorar…
El celular de Alan
comienza a sonar y veo que dice “Matt
llamando” contesto.
— Hey hermano, ¿Cómo
estás? Ayer desapareciste de la fiesta— me dice animadamente
— Ah sí… me dolía la
cabeza— fue la primera excusa que se me pasó por la cabeza
— ¿Seguro?
— Sí— conteste demasiado
rápido
— Okey…— escucho en su
tono que no me cree mucho— Adivina qué
— ¿Qué?
— Ayer le pedí una cita a
Alex
— ¿A mi mejor amiga?—
pregunté sorprendida ¿No se llevaban mal?
— ¿Tu mejor amiga?—
preguntó sorprendido
— Quise decir, ¿Tú, mi
mejor amigo?— ni siquiera yo me creo eso
— Sí, pensé que no
aceptaría
— ¿Y cómo lo hiciste?
— Comencé a hablar con
ella, le pedí disculpas por cómo me comporté esa vez después del partido y
bueno… una cosa llevó a la otra y terminó aceptando salir conmigo— ¿Después del
partido? ¿Qué ocurrió después del partido? ¿Por qué ella no me dijo nada?—
¿Hermano? ¿Estás ahí?
— Ah sí
— Siento que estás
extraño, ¿Pasa algo?
— No, nada
— Bueno, estoy en tu casa
en diez, llevo a Ángella— ¿Quién es Ángella?
— ¿Vienes ahora?
— Sí
— ¿Con Ángella?
— Sí— escuché como reía—
nos vemos— dijo y cortó antes de que pudiese decir algo
Marqué mi número
rápidamente para llamar al idiota de Alan y preguntarle donde venía. Al tercer
tono contestó
— ¿Qué pasa?
— Matt, viene para acá
con Ángella. Por cierto ¿Quién es Ángella? No sabía que tuvieses novia
— ¿Cómo que va para allá
con Ángella?
— Eso es lo que acaba de
decirme— ignoró mi comentario de novia, ¿Por qué me interesa en todo caso?
— Okey, eh… tú quédate
allí llego pronto
— ¿Dónde vienes?
— No sé dónde estoy, este
lugar está lleno de ricachones que no dejan de mirarme
— ¿No vienes en auto?
— No
— Idiota—susurré— ¿Sabes
conducir? Digo, como hombre
— Sí, saqué licencia hace
un par de meses.
— ¿Dónde están tus
documentos?
— En el mueble al lado de
mi cama
— Okey, regresa a mi casa
y quédate allí hasta que pase por ti
— Pero Matt llegará
— Es Matt, nunca llega a
tiempo
— Cierto— noto como
sonríe, ¿Hice sonreír al amargado de Alan Grosse? Esto es un milagro— te espero
afuera de tu casa
— Okey, nos vemos— colgué
Caminé hacia el armario
que él tenía y vi que solo tenía ropa de color oscuro, ¿Es en serio? Ni
siquiera tiene sentido de la moda, negué con la cabeza y tomé una camiseta
manga corta de color burdeo oscuro, unos jeans negros y los dejé en la cama.
Obviamente no me voy a
bañar, me saqué la camiseta que tenía puesta y me di cuenta de lo duro que
tiene su estómago, toqué su abdomen… que tenía los seis cuadraditos, su piel
era perfectamente blanca, este chico necesita broncearse. Sacudo mi cabeza y me
cambio de ropa rápidamente, busco sus documentos en el mueble que él me ha
señalado y veo muchas cosas en él. Encuentro una foto de él cuando pequeño…
tiene una niña en brazos, la imagen me causa… ternura.
Saco los documentos
rápido antes de seguir pensando estupideces, ahora solo debo concentrarme en
volver a ser yo.
Salgo de la casa y veo en
el patio delantero un bulto tapado con una manta blanca, camino hacia allí y
saco la manta blanca para encontrarme con una hermosa Moto Yamaha Deportiva de
color azul, es preciosa y no dudo en subirme en ella.
(…)
— ¿Por qué sacaste mi
moto?— es lo primero que oigo salir de su boca… o debo decir ¿mi boca?
— Estás loco si creías
que me vendría caminando
— ¿Conoces esos
automóviles grandes donde muchas personas van dentro? Se llaman Autobuses y
sirven para transportar personas de un lugar a otro
— Solo dame las gracias y
ya
— ¿Por qué debería
dártelas? Me veo como una mujer— exclama enojado
— Y yo como un hombre y
no me estoy quejando
— Tú conoces muy bien el
cuerpo de los hombres— dice serio
— Súbete— le ordeno,
trato de hacer como que su comentario no me dolió
— Ese es mi cuerpo, esa
es mi moto y ese es mi casco. Así que yo conduzco— me quita el casco de las
manos y se sube en la parte de adelante para conducir
Me quedo mirándolo en
silencio y con los brazos cruzados
— ¿Qué? ¿Necesitas una
invitación a subirte a la moto o qué?— no contesto— Lo siento princesa pero no
tengo un carruaje tirado por caballos, así que súbete antes de que te haga
subir por la fuerza
Luego de esa discusión,
me di cuenta de que era imposible que él me subiera por la fuerza, yo en este
cuerpo pesaba más y en el otro cuerpo era más débil. Pronto llegamos a su casa,
me bajé de la moto y él me imitó.
— Tienes suerte de que
Matt aun no haya llegado— me dijo caminando hacia la puerta, yo lo seguí— Dame
las llaves— estiró su mano
— ¿Qué llaves?
— Las de la casa— dijo en
tono obvio, lo miré tratando de que no notara que no había sacado las llaves—
¿Sabes? Eres más torpe de lo que pensaba— me dijo
— Lo lamento, en mi casa
usamos detector de cara— me encogí de hombros, él me miró y negó con la cabeza.
Se agachó y debajo del
limpia pies, sacó una llave. La metió en la chapa y abrió la puerta. Él entró y
yo lo seguí, cerró la puerta y caminó hacia la cocina, me quedé a mitad de la
sala. Siento como tocan la puerta y él me grita que abra.
— ¿No que se odiaban?—
veo a un confundido Matt que tiene a una pequeña niña de la mano, me tenso rápidamente
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