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sábado, 10 de enero de 2015

Capítulo 5~ Tú No Sabes Lo Que Es Ser Yo

 ~Lucy

Siento como mi celular vibra, recuerdo todo lo que pasó anoche. No es muy lindo dormirse llorando, me estiro y abro poco a poco los ojos… me doy cuenta que no estoy en mi habitación.

Es un lugar con cortinas de color verde militar, la habitación no está desordenada. Es pequeño y hay un escritorio lleno de cuadernos encima de él. ¿Me metí con un nerd? Recuerdo que ayer llegué a mi casa, no dormí con ningún chico… bueno nunca he dormido con un chico. Me levanto y camino fuera de la habitación para ir al baño, la casa es de madera… se ve bien descuidada ¿Con quién dormí?

Veo que la casa solo tiene un piso ¿Dormí con un chico pobre y sin gusto? Sigo hasta el final del pasillo y a la izquierda veo una puerta entre abierta, entro allí y veo que es el baño. Genial, necesitaba hacer pis.

Me bajo los pantalones y… Esperen…. Yo llevaba vestido, corro a mirarme al espejo y veo algo que me deja pálida… o pálido ¿Por qué carajo me veo cómo el idiota de Alan?

Comienzo a tocar mi cara y veo mis manos… no soy yo… esto es imposible, de seguro estoy soñando y despertaré en cualquier momento, en mi cama cómoda, con mi habitación pintada rosado y blanco. Bajaré a tomar desayuno y… ¿Por qué me veo como un chico?
Corro a la habitación en la que estaba, supongo es la de Alan, y me acuesto nuevamente en la cama, cierro los ojos, los aprieto tanto que comienzo a ver luces blancas, los abro nuevamente para ver si ya volví a ser yo… y nada.

Miro el teléfono de Alan y veo diez llamadas perdidas, de un número desconocido. ¿Por qué Alan tiene un teléfono tan… feo? Es un celular pequeño, negro y pasado de moda. Reconozco el número dándome cuenta que es el mío. Ese idiota tiene la culpa de todo. Llamo al número y casi al instante me contesta, como si hubiese esperado mi llamado

— ¿Por qué me veo como tú?— decimos al mismo tiempo. ¿Esa es mi voz? ¿Soy así de chillona? Que horrible

— Tenemos que vernos ahora— me dice serio… seria ¿Cómo es?

— Claro, voy para allá

— ¡No puedes!— grita en mi oído

— Tengo tu teléfono en mi oído no es necesario que grites— chillo enfadada… enfadado, ESTOY CONFUNDIDA

— Lo siento, no puedes— dijo más tranquilo

— ¿Por qué no puedo?

— Tienes que ir a recoger a mi hermana a la casa de mi mejor amigo

— ¿En casa de Matt?

— ¿Lo conoces?

— Es mi amigo— me encojo de hombros y luego me doy cuenta de que él no puede verme

— Espérame allí, iré por ti para que podamos ir a buscarla

— Alan… debes saber que odio que me digan que hacer

— Di Prieto… te lo repito por tercera vez… no me interesa— y luego corta

Esto es horrible, me quedo sentada en su cama mirando todo… ¿Cómo pudo pasar esto? Me levanto para cambiarme de ropa ¿Cómo voy a bañarme si tengo que tocar ciertas partes? Él también se bañará… y tocará mi cuerpo… esto es mucho peor de lo que pensé y no puede empeorar…

El celular de Alan comienza a sonar y veo que dice “Matt llamando” contesto.

— Hey hermano, ¿Cómo estás? Ayer desapareciste de la fiesta— me dice animadamente

— Ah sí… me dolía la cabeza— fue la primera excusa que se me pasó por la cabeza

— ¿Seguro?

— Sí— conteste demasiado rápido

— Okey…— escucho en su tono que no me cree mucho— Adivina qué

— ¿Qué?

— Ayer le pedí una cita a Alex

— ¿A mi mejor amiga?— pregunté sorprendida ¿No se llevaban mal?

— ¿Tu mejor amiga?— preguntó sorprendido

— Quise decir, ¿Tú, mi mejor amigo?— ni siquiera yo me creo eso

— Sí, pensé que no aceptaría

— ¿Y cómo lo hiciste?

— Comencé a hablar con ella, le pedí disculpas por cómo me comporté esa vez después del partido y bueno… una cosa llevó a la otra y terminó aceptando salir conmigo— ¿Después del partido? ¿Qué ocurrió después del partido? ¿Por qué ella no me dijo nada?— ¿Hermano? ¿Estás ahí?

— Ah sí

— Siento que estás extraño, ¿Pasa algo?

— No, nada

— Bueno, estoy en tu casa en diez, llevo a Ángella— ¿Quién es Ángella?

— ¿Vienes ahora?

— Sí

— ¿Con Ángella?

— Sí— escuché como reía— nos vemos— dijo y cortó antes de que pudiese decir algo

Marqué mi número rápidamente para llamar al idiota de Alan y preguntarle donde venía. Al tercer tono contestó

— ¿Qué pasa?

— Matt, viene para acá con Ángella. Por cierto ¿Quién es Ángella? No sabía que tuvieses novia

— ¿Cómo que va para allá con Ángella?

— Eso es lo que acaba de decirme— ignoró mi comentario de novia, ¿Por qué me interesa en todo caso?

— Okey, eh… tú quédate allí llego pronto

— ¿Dónde vienes?

— No sé dónde estoy, este lugar está lleno de ricachones que no dejan de mirarme

— ¿No vienes en auto?

— No

— Idiota—susurré— ¿Sabes conducir? Digo, como hombre

— Sí, saqué licencia hace un par de meses.

— ¿Dónde están tus documentos?

— En el mueble al lado de mi cama

— Okey, regresa a mi casa y quédate allí hasta que pase por ti

— Pero Matt llegará

— Es Matt, nunca llega a tiempo

— Cierto— noto como sonríe, ¿Hice sonreír al amargado de Alan Grosse? Esto es un milagro— te espero afuera de tu casa

— Okey, nos vemos— colgué

Caminé hacia el armario que él tenía y vi que solo tenía ropa de color oscuro, ¿Es en serio? Ni siquiera tiene sentido de la moda, negué con la cabeza y tomé una camiseta manga corta de color burdeo oscuro, unos jeans negros y los dejé en la cama.

Obviamente no me voy a bañar, me saqué la camiseta que tenía puesta y me di cuenta de lo duro que tiene su estómago, toqué su abdomen… que tenía los seis cuadraditos, su piel era perfectamente blanca, este chico necesita broncearse. Sacudo mi cabeza y me cambio de ropa rápidamente, busco sus documentos en el mueble que él me ha señalado y veo muchas cosas en él. Encuentro una foto de él cuando pequeño… tiene una niña en brazos, la imagen me causa… ternura.

Saco los documentos rápido antes de seguir pensando estupideces, ahora solo debo concentrarme en volver a ser yo.

Salgo de la casa y veo en el patio delantero un bulto tapado con una manta blanca, camino hacia allí y saco la manta blanca para encontrarme con una hermosa Moto Yamaha Deportiva de color azul, es preciosa y no dudo en subirme en ella.

(…)

— ¿Por qué sacaste mi moto?— es lo primero que oigo salir de su boca… o debo decir ¿mi boca?

— Estás loco si creías que me vendría caminando

— ¿Conoces esos automóviles grandes donde muchas personas van dentro? Se llaman Autobuses y sirven para transportar personas de un lugar a otro

— Solo dame las gracias y ya

— ¿Por qué debería dártelas? Me veo como una mujer— exclama enojado

— Y yo como un hombre y no me estoy quejando

— Tú conoces muy bien el cuerpo de los hombres— dice serio

— Súbete— le ordeno, trato de hacer como que su comentario no me dolió

— Ese es mi cuerpo, esa es mi moto y ese es mi casco. Así que yo conduzco— me quita el casco de las manos y se sube en la parte de adelante para conducir
Me quedo mirándolo en silencio y con los brazos cruzados

— ¿Qué? ¿Necesitas una invitación a subirte a la moto o qué?— no contesto— Lo siento princesa pero no tengo un carruaje tirado por caballos, así que súbete antes de que te haga subir por la fuerza

Luego de esa discusión, me di cuenta de que era imposible que él me subiera por la fuerza, yo en este cuerpo pesaba más y en el otro cuerpo era más débil. Pronto llegamos a su casa, me bajé de la moto y él me imitó.

— Tienes suerte de que Matt aun no haya llegado— me dijo caminando hacia la puerta, yo lo seguí— Dame las llaves— estiró su mano

— ¿Qué llaves?

— Las de la casa— dijo en tono obvio, lo miré tratando de que no notara que no había sacado las llaves— ¿Sabes? Eres más torpe de lo que pensaba— me dijo

— Lo lamento, en mi casa usamos detector de cara— me encogí de hombros, él me miró y negó con la cabeza.

Se agachó y debajo del limpia pies, sacó una llave. La metió en la chapa y abrió la puerta. Él entró y yo lo seguí, cerró la puerta y caminó hacia la cocina, me quedé a mitad de la sala. Siento como tocan la puerta y él me grita que abra.


— ¿No que se odiaban?— veo a un confundido Matt que tiene a una pequeña niña de la mano, me tenso rápidamente

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