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sábado, 10 de enero de 2015

Capítulo 21~ ATP

Al abrirlo vi que era algo así como un libro con clave, pero no era pantalla táctil, era una hoja gastada y amarilla, se notaba que era muy antigua, tenía un rectángulo en medio, y dentro del rectángulo había seis líneas, parecía como si hubiese que escribir algo sobre ellas, toqué la hoja y se hizo un punto donde mi dedo había estado mi dedo. Miré a Taylor que tenía la misma cara de sorpresa que yo, deslicé el dedo por la hoja y se formó una línea por donde había pasado mi dedo, a los segundos después la línea desapareció como si nunca hubiese estado allí

— Hay que colocar una clave allí, el libro no se puede abrir— me dijo Taylor quitándome el libro y examinándolo

— ¿Una clave? ¿Qué clase de clave puede haber puesto Lori?

— ¿Algún hechizo?— me encogí de hombros— Probemos con nombres— sugirió

— Prueba con “Alisson”— le dije

— Solo son seis líneas, el nombre de Alisson tiene siete letras

— Entonces quítale una “s”

— Okey— escribió las letras sobre las líneas y al terminar salió un candado que significaba que no era esa la clave, y debajo de eso decía “Solo dos intentos más” miré a Taylor confundido

— ¿A qué se refiere eso de “dos intentos”?

— No lo sé— se rascó la cabeza

— Si es una clave, debe de ser algo importante para ella, no es una fecha porque ninguna fecha contiene solo seis dígitos, no es un hechizo porque sus hechizos siempre eran largos, así que es un nombre… de alguien importante para ella— dije pensándolo detenidamente— Su novio… ella tenía novio, ¿Cómo se llamaba?

— ¿Jackson?

— ¿Y yo como quieres que sepa? si tú eras el amigo al que le contaba todo

— Era con “J”

— Hay millones de nombres con “J”

— Jason— le dije pero él negó con la cabeza

— ¿Qué hacen?— escuchamos una voz a nuestra espalda, nos giramos e instintivamente Taylor escondió el libro detrás de su espalda, eran Elissabet y Caroline las que estaban apoyada en la puerta con los brazos cruzados

— Nada— contestamos Taylor y yo al unísono, ellas entrecerraron los ojos… odio que hagan lo mismo a veces… traté de leer los pensamientos de Elissabet para saber que pasaba por su cabeza… pero una pared invisible me lo impidió… la miré confundido, traté nuevamente… pero mientras más intentaba meterme en su cabeza… mayor era el golpe que se daba mi mente al chocar con esa pared invisible

— ¿Por qué tienes esa cara?— me preguntó Elissabet

— ¿Por qué no puedo leer tus pensamientos?

— ¿A qué te refieres?— ella ladeó la cabeza

— No puedo leer tu mente, una pared invisible me lo impide

— Eso suena muy estúpido Edward, siempre has podido leer mis pensamientos… aun en contra de mi voluntad— vi como Caroline abría los ojos y le susurraba algo en el oído, traté de escuchar pero la pared invisible me seguía frenando, Elissabet la miró extrañada pero rápidamente su expresión cambió a comprensión, ambas sonrieron

— ¿Por qué sonríen como si hubiesen hecho alguna maldad?— preguntó Taylor

— Creo que hay que decirles— sugirió Caroline

— ¿Decirnos qué?— ambas sonrieron nuevamente, sus sonrisas me recordaban a la sonrisa del gato de “Alicia en el país de las maravillas”

— No, que ellos nos digan primero que esconden en sus espaldas— Con Taylor nos miramos y negamos con la cabeza, no caeríamos en su juego de chantaje— Ah bueno— sonrió Elissabet nuevamente, y vi como salían de la habitación. Me crucé de brazos esperando que regresaran

— ¡Esperen!— gritó Taylor persiguiéndolas, yo me quedé mirándolo con cara de “¿Qué haces?” “Nuestro orgullo se rompió”— lo encontramos con Edward en el armario de Lori, puede ayudarnos— dijo Taylor en la puerta, ambas chicas retrocedieron con una expresión indescifrable en sus rostros

— ¿A qué te refieres?— preguntó Caroline

— Primero díganos porque sonrieron tantas veces— les dije antes de que Taylor soltara toda la información

— ¿No puedes leerme los pensamientos verdad?— preguntó Elissabet, yo negué con la cabeza y ella tocó a Caroline— Inténtalo nuevamente— lo hice y… si pude, es como si la pared invisible nunca hubiese existido “Quiero poner mis labios sobre los suyos…ahora” leí los pensamientos de Elissabet, me reí y ella me guiñó un ojo

— ¿Pueden decirme qué pasa por favor?— preguntó Taylor exasperado

— El don de Caroline es bloquear cualquier tipo de don que intenté meterse con ella, ¿Captas verdad?— Taylor negó con la cabeza, ella suspiró— Caroline tiene el don de bloquear cualquier tipo de poder vampírico que intenten usar con ella, por ejemplo Edward no puede leer sus pensamientos porque ella está protegida contra todo eso, incluso con la hipnosis— Taylor absorbió cada palabra… y como si una ampolleta se hubiese encendido en su cabeza… sonrió

— Por eso fue… lo de la memoria…— susurró, con las chicas nos miramos sin entender, él levantó la vista y se encontró con que todos lo mirábamos— Cuando ocurrió la pelea entre Elissabet y Edward, donde Ana y yo nos habíamos aliado con Alisson, ella me confesó que había hipnotizado a Caroline para que olvidara todo, así que si se recuperaba de la amnesia no recordaría nada de todos modos, ella la hipnotizó para que olvidara todo lo que pasó con  nosotros… como si nunca nos hubiese conocido, pero realmente la hipnosis nunca funcionó porque desde que fue humana ella siempre tuvo ese don, nunca la afectó ningún don vampírico ¿Me explico?— nos preguntó, yo iba a asentir con la cabeza… pero luego negué porque me perdí en los labios de Elissabet y dejé de escuchar cuando Taylor decía “Elissabet y Edward” — Ella nunca le borró la memoria para siempre, su hipnosis nunca funcionó, ella estaba destinada a ser vampira, por eso su don siempre funcionó

— Oh…— dijimos a coro los tres, Taylor se río

— Este libro puede ayudarnos a asesinar a Alisson— les dije una vez que el silencio inundó la habitación, ambas chicas me miraron con un brillo de esperanza en sus ojos— el problema es que tiene clave y no podemos abrirlo— la cara de cada una de ellas cayó considerablemente de esperanza a desilusión en dos segundos

— ¿Y saben de qué puede ser la clave?— preguntó Elissabet

— Es un nombre dedujimos— contestó Taylor

— ¿Y de quién?

— Aun no lo sabemos— negué con la cabeza

— ¿Probaron con el nombre de su novio?

— ¿Lori tenía novio?— preguntó Caroline extrañada

— Sí, pero fue mucho antes de que conociera a Paul. Se llamaba Jacob— dijo Elissabet, todos la miramos como si le hubiese salido una tercera cabeza— ¿Qué? Ella me contó muchas cosas de su pasado— se encogió de hombros y todos no echamos a reír… al hacerlo… fue como si todos los problemas hubiesen desaparecido… pero no fue así
Taylor escribió el nombre y nuevamente salió el candado que decía “Solo queda un intento”  Taylor me miró con horror y negó con la cabeza en dirección a las chicas

— Iré a ver a los bebés— dijo mi lady— han despertado, seguiré pensando en algún nombre que ella me haya dicho— dicho esto desapareció

Con los chicos seguimos pensando en alguna probabilidad… pero… nada… solo quedaba un intento… este libro era nuestra esperanza… aquí probablemente saldría alguna respuesta de cómo matar a un inmortal, al pensar en eso… no pude evitar pensar también en mis bebés… ellos también eran inmortales… pero definitivamente ellos no eran como Alisson… y me aseguraría de que ella nunca les hiciera daño… no perdería nadie más… no de nuevo

— ¡Ya Sé!— escuchamos el chillón grito de Elissabet, a los segundos estaba en la puerta de la habitación con Fernanda en brazos— Edward— dijo

— ¿Qué?— pregunté, ella comenzó a reírse

— No tonto, Edward es la clave— todos la miramos extrañados nuevamente— Dejen de verme como si fuese un fenómeno, es horrible— nos miró seria, le sonreí de lado

— Es imposible que Edward sea la clave— Dijo Taylor, ella levantó una ceja

— ¿Me dices que es imposible siendo que todos en ésta habitación somos vampiros, con Edward tuvimos gemelos y el don de Caroline es fuera de lo común?

— Tienes razón— él colocó mi nombre y todos nos acercamos a mirar… el candado estaba abierto, todos nos miramos sonriendo

…. Semanas Después….

~Elissabet

— ¿Cuándo iremos de caza?— Fernanda me sacó de mis pensamientos, la miré… su adorable cabello rubio con algunas partes más oscuras se movía con el viento, sus ojos verde me miraban con curiosidad y su piel pálida hacia que pareciese una muñeca hecha a mano. El vestido Lila que se había colocado la hacía parecer una princesa… mi princesa

— Luego del matrimonio de tu tía Caroline con tu tío Taylor

— No le enseñes a llamarme tío, odio que me traten de viejo. Soy muy guapo para envejecer— la voz de mi mejor amigo interrumpió en la habitación

— Eres viejo, asúmelo… vive con ello

— Y tú no tienes sentido por la moda— me miró sonriendo

— Al menos a mí no se olvida comprar el pastel de boda días antes de mi matrimonio

— Eso fue un golpe bajo— me sonrió

Agosto estaba en todo su esplendor delante de nosotros, las semanas habían pasado sin darnos cuenta, en unas horas Taylor y Caroline se unirían en santo matrimonio ¿No es genial? Nuestros bebés… aunque es imposible de creer ya parecían niños de ocho o siete años, habían crecido lindos y fuertes, Fernanda… mi princesa, tenía el don de provocarle dolor a la gente cuando estaba enfadada… era horrible, pero le hicimos prometer que no lo usaría solo si fuese estrictamente necesario… ella a regañadientes aceptó, quería usarlo en su escuela ya que había una chica que no le agradaba… eso me hizo recordar a Camille. 

Ethan, por otro lado, era muy guapo, había sacado… todo de mí, tanto sus características físicas, como psicológicas, demostraba ser fuerte pero cuando estaba solo… a veces se quebraba en llanto, no sabía cómo llevar el ser vampiro, además… él no tenía don, Caroline dijo que era normal y que siempre existía esa posibilidad, pero para él era como si faltase un brazo.

Luego de todo lo que pasó semanas atrás en cuanto al libro y todo… descubrimos que no hay forma de matar a Alisson, descubrimos también que Lori siempre estuvo de su lado porque me odiaba, ese libro era además de álbum de criaturas sobrenaturales, un diario donde escribía todo lo que pensaba. Me enteré de cosas que desearía nunca haberme enterado… como que ella se había enamorado de Edward y que uno de los motivos por los que se alió con Alisson… era porque ésta le había prometido que cuando yo estuviese muerta… resucitaría a Jacob, su novio, fue horrible.

Días después me llegó otro mensaje del mismo número anterior… pero este sin embargo, no contenía una imagen dolorosa… al menos no para mí. La imagen mostraba a Lori colgada de un árbol, ella se había suicidado. Traté de sentirme con algún remordimiento… pero luego de todo lo que me había enterado no sentía ni siquiera lástima.

— ¡Mamá!— un gritó me sacó de el ensimismamiento en el que me había metido— ¿Mamá?— la dulce voz de Ethan me llamaba desde la puerta

— Lo siento cariño, ¿Qué pasa?— sus ojos estaban cristalizados y su respiración estaba agitada, le di una mirada rápida a Taylor quien se llevó a Fernanda

— Soñé algo feo— me dijo corriendo hacia mí, estaba vestido con un traje negro y en el cuello de la camisa tenía un corbatín rojo que hacía contraste.

— ¿Me quieres contar?— él apoyo su cabeza en mi pecho y los sollozos comenzaron a salir

— Una señora me habló por los sueños, me dijo que ella lamentaba haberte engañado y que necesitaba pedirte perdón— lo miré a los ojos

— ¿Una señora?— él asintió

— Me dijo que mi don era algo nunca antes visto, que era uno de los dones más importante que pudiese existir dentro de los cinco más imposibles

— ¿Y cuál es tu don?

— Puedo hablar… con gente… que está muerta— eso me recordó a la película de “sexto sentido”

— ¿Te dijo su nombre?— él asintió nuevamente


— Me dijo que se llamaba Lori— lo miré con los ojos muy abiertos

Capítulo 20~ ATP

— Andrew yo…— trato de explicarle

— ¿Es verdad?— con Edward nos miramos— ¡Contesten!— grita y veo como Taylor y Caroline aparecen por la escalera

— Sí, pero…

— ¿Cómo lo saben?— pregunta interrumpiendo a Edward. Él me mira ¿Le mostramos la foto? Pregunta en mi mente, yo asiento

— A Elissabet le llegó un mensaje— le extiende el teléfono, él lo toma y las lágrimas comienzan a caer por sus mejillas lenta y dolorosamente

— Ten— le devuelve el teléfono a Edward y en silencio baja las escaleras, escucho como la puerta principal se abre y se cierra al instante

— ¿Puedo ver?— pregunta Taylor con un nudo en la garganta, Edward le extiende el teléfono y él se cubre la boca para que no escuchemos un sollozo, no funciona.

Caroline se acerca a él y ve la foto, se queda en silencio y lo que vaya a decir es interrumpido por el llano desgarrador de Taylor. Ella lo abraza y él llora en su hombro. Edward me mira, no sé qué decir. Me hace señas para que vayamos a la habitación, le digo que se adelante y que iré por algo a la cocina. Caroline se lleva a Taylor a la habitación de huéspedes donde se están quedando, bajo las escaleras y me dirijo a buscar una bolsa con sangre para Edward.

Voy a buscar un vaso y veo que la leche de mis niños está encima, ¿Cómo sé si está caliente? Pongo unas gotitas en mi dedo y veo que está tibia, la dejo ahí y le llevo la bolsa de sangre a Edward.

Al llegar a la habitación escucho unos sollozos que provienen de adentro, se me encoge el corazón. Entro sin hacer ruido y lo veo sentado en la orilla de la cama, de espaldas a la puerta, me acerco a él por detrás y lo abrazo por el cuello pero se levanta y camina hacia la ventana

— No me gusta que me vean llorar— murmulla y se seca las lágrimas pensando que no lo he visto

— Edward soy tu esposa

— Aun así— se gira a verme y sus ojos están brillosos, me acerco a él y le acaricio el mentón

— Llorar no es malo

— No recuerdo cuando fue la última vez que lloré— me dice, lo quedo mirando en silencio y lo atraigo hacia mí, nos quedamos abrazados sumidos en un silencio absoluto, solo se escuchan sus sollozos.

— Edward debes…

— No completes esa oración— me interrumpe y se separa de mí

— Ni siquiera sabes que iba a decir— le reclamo

— Que te dejara ir a enfrentar a Alisson— me quedo callada

— Edward… yo puedo…

— No perderé a otra mujer en mi vida— me corta secamente— no quiero perder a nadie más, no lo soportaría

— No me perderás— le digo acercándome a él

— Me dijiste que nunca me abandonarías— me mira con el ceño fruncido y aún con ojos brillantes

No puedo decir nada contra eso

— Ve a alimentar a Ethan y Fernanda, estaré bien— me dice, no puedo dejarlo…  no en esas condiciones— lo prometo— me susurra y luego me besa en los labios.

Salgo de la habitación y antes de cerrar la puerta me giro a mirarlo, tiene una foto en las manos… las lágrimas caen una detrás de otra, cierro la puerta y bajo antes de lanzarme a sus brazos y decirle que todo lo que está pasando no es más que una pesadilla de la cual pronto despertaremos.

(…)

Termino de alimentar a Fernanda, sus ojos verdes me recuerdan a Edward, sonrío. Acaricio su cara, su piel pálida y suave me hace olvidarme de todos los problemas, Ethan se durmió apenas le di de comer, verlos dormir era una de las cosas más bellas de la vida.

— ¿Cómo está?— la voz de Caroline me saca de mis pensamientos

— Traté de leer sus pensamientos pero está dormido— le contesto distraída

— ¿Trataste qué?— me pregunta, me doy cuenta de lo que he dicho, le sonrío inocentemente. Ella se sienta a mi lado

— Leer sus pensamientos

— ¿Ese es tu don? ¿Lees los pensamientos de las personas? ¿Puedes leer el mío? ¿Cómo lo supiste? ¿Cuál será mi don?— entre tanta pregunta no sé cómo pude entenderle

— Tranquilízate— me río y ella sonríe avergonzada— No, mi don no es leer las mentes— trato de leer sus pensamientos… no puedo— Con Edward estábamos discutiendo y él tocó mi brazo, una corriente eléctrica se deslizó desde por todo mi cuerpo y pude leer sus pensamientos. No sé cuál será tu don— me río

— No contestaste si podías leer mi mente

— No puedo— le contesto insegura, trato de hacerlo nuevamente pero no puedo, es como si ella no quisiese que los leyera

— ¿Cómo que no puedes?

— No puedo, trato de leerla y es como si tú quisieses que no lo hiciera

— ¿A qué te refieres?

— A eso, no puedo leer tu mente

— Eso es ilógico— frunce el ceño— Espera, ¿Cuál es tu don?

— Toco a un vampiro e inmediatamente obtengo su don— sonrío de lado

— Tócame el brazo— me dijo extendiendo su brazo

La miré extrañada, comencé a acercar mi mano y toqué su brazo… la misma corriente eléctrica que sentí con Edward, ella me miró… sé que sintió lo mismo. Traté de leer su mente nuevamente y pude escuchar con claridad como si me hubiese hablado “¿Cómo puedo hacer que Taylor se sienta mejor?” sonaba tan tierna

— ¿Qué?— preguntó al ver que no contestaba

— Sonó tierno

— ¿El qué?

— Eso de querer hacer sentir a Taylor mejor

— ¿Pudiste leer mi mente?

— Sí— sonreí

— ¿Y cuál es mi don?— fruncí el ceño… No sabía. Me encogí de hombro

— Si me pasa algo extraño, es tu don— sonreí y ella se echó a reír— necesito pedirte un favor

— Claro ¿Qué pasa?

— Edward no quiere que vaya por Alisson…

— Ninguno quiere— me interrumpió

— Pues tendrás que ayudarme— ella frunció el ceño y le sonreí lo más dulce que pude— ¿Sí?

— ….

~Edward

Comencé a removerme incómodo, la cama ya se me había hecho muy dura. Me levanté y vi que aún tenía la foto de Ana y mía, acaricié la foto una vez más. Aun no puedo creer que ella haya muerto, suspiré enfadado y cansado, ya estoy cansado de que todo el que está a mí alrededor muera, pensé recordando las muertes que habían ocurrido desde que conocí a Alisson, la imagen de mis abuelos se incrustó en mi mente como si le hubiesen puesto un clavo para evitar que se saliera.

Caminé hacia el pasillo, escuchaba como Elissabet y Caroline hablaba, no escuchaba nada más. Ellas no hablaban hace días, así que supuse que sería mejor ir a ver a Taylor y saber cómo estaba, si bien nuestra relación de hermanos no es un ejemplo a seguir me preocupo mucho por él, después de todo es mi hermano menor y la única familia que me queda.
Entré sin hacer mucho ruido y él estaba acostado en la cama hecho un ovillo humano, tenía el ceño fruncido marcado en la frente, sonreí… eso era de familia. Lo moví un par de veces hasta que abrió los ojos, vi el brillo de esperanza en sus ojos, de seguro creía que lo de hace un rato había sido una simple pesadilla. Luego al ver mi cara, se sentó y el dolor regresó a su cara.

Me senté a su lado, no sabía bien que decir… ni siquiera sabía si existía alguna palabra para decir.

— Hay que asesinarla— oí que dijo rompiendo el silencio

— Sabes que eso es imposible

— Debe de haber una posibilidad

— Es inmortal

— Todo el mundo tiene su punto débil

— Ella no— vi cómo me miró detenidamente y una sonrisa se extendió por su cara— ¿Qué?

— Tú— dijo

— ¿Yo qué?

— Tú eres su punto débil

— No entiendo a qué te refieres— me levanté de la cama

— Ella te ama

— Solo es obsesión

— Como quieras llamarlo, pero tú eres el único que puede matarla

— ¿Cómo?— crucé los brazos sobre mi pecho y levanté una ceja

— No lo sé— suspiró frustrado, rodeé los ojos— ¿Y si la convences de suicidarse?

— ¿Cómo?

— Mmm… ella no le encontraría sentido a la vida si pierde a su capricho

— ¿Quieres que me suicide?

— No, ósea sí, bueno algo así

— Explícate— dije serio

— Puedes fingir tu muerte

— No pasará

— Entonces da tú una idea

— Deben de haber millones de ideas mucho mejores que esa

— Da una— repitió

— ¿Por qué no te suicidas tú?

— Porque ella te ama a ti…— cuando dijo eso una imagen se vino a mi cabeza, un libro… Lori tenía un libro que guardaba en una caja dentro de su armario, siempre lo tuvo escondido allí—…eso. ¿Me estás escuchando? — asentí con la cabeza distraído.

Salí de la habitación y escuché como los pasos de Taylor me seguían mientras seguía tratando de convencerme de suicidarme. Caminé con paso decidido y llegué a la habitación que ocupaba Lori, todo estaba igual, ella ni siquiera se había molestado en venir a sacar sus cosas.

— ¿Por qué viniste hasta aquí?

Ignoré la pregunta de Taylor y me puse a buscar en el armario, la ropa era molesta y no me dejaba ver con claridad. Sabía que Lori guardaba acá su libro, la había visto numerosas veces, pero ahora no encontraba el libro en ninguna parte

— ¿Qué buscas?

— Un libro

— ¿De qué?

Lo ignoré y saqué todas las cosas del armario lanzándolas lejos

— ¿De qué?— repitió

— Es de Lori, puede sernos útil

— ¿Y no lo encuentras?— me giré a mirarlo con mala cara— claro— sonrió

Sentí como se acercó a buscarlo conmigo, revisamos cada rincón y no había nada, retrocedí pensando en dónde podía estar, si no se llevó la ropa es porque no había venido, el libro tenía que estar ahí. Me acerqué al armario nuevamente

— Muévete— empujé a Taylor, él levantó la cabeza y se golpeó en la parte de arriba donde había una plataforma que sujetaba perfumes, el espejo que estaba en medio, se separó hacia los lados y vi cómo aparecía un libro de cuero café, estaba en forma vertical y tenía mucho polvo

— ¿Es eso?

— Sí— le contesté tomándolo

— ¿Y qué es?

— Es un libro— me reí

— Ya sé que es un libro, pero para que sirve


— Esto hermano… puede ser nuestra salvación— sonreí y lo abrí… no me gustó lo que vi.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Capítulo 2~ Tú No Sabes Lo Que Es Ser Yo

~Alan

— Al— siento como me mueven

— Quiero dormir un poco más— hablo dormido

— Al, despierta tenemos clases— las pequeñas manos de mi hermana me siguen moviendo

— ¿Y si hoy no vamos?

— Alan— pone su voz seria

— Está bien, está bien. Ve a cambiarte de ropa para que nos vayamos— me estiro para despertar

— Ya me cambié— la miro, su cabello castaño está desordenado, sus ojos verdes me miran con inocencia y veo que está vestida de rosado

— ¿Y esa ropa?

— La tenía guardada

— Nunca te la había visto— frunzo el ceño

— No nos vemos mucho— ella se muerde sus labios y algo se encoge dentro de mí, levanto su barbilla para que me mire

 — Lamento eso… pero sabes que debo trabajar

— No tendrías que hacerlo si aceptaras el dinero de mamá— habla en voz baja, cierro los ojos tratando de controlar mi enojo… con la sola mención de esa señora, mi ánimo cambia.

— Ángella… no quiero hablar de eso contigo

— Nunca quieres hablar de nada conmigo

— Esos temas no son para niñas como tú

— Tengo siete años, no soy una niña— me río y me levanto

— Lo olvidé, ya no eres una niña. Eres toda una mujer— la miro detenidamente, ella me mantiene la mirada y finalmente ríe— no dejes nunca de reír principessa— ella me dice que me incline a su altura

— Eres el mejor hermano que una chica pudiese querer— dice para luego besar mi mejilla, la miro a sus enormes ojos verdes y beso su frente

— Te amo mucho, no lo olvides

— Y yo a ti— rodea mi cuello con sus pequeños brazos

(…)

— Cuando sea grande nos compraré una casa rosada gigante— me río

— No viviré en una casa de muñecas, olvídalo— acomodo su rosada mochila en mi hombro, me debo ver muy varonil vestido completamente de negro y con mochila de princesa

— Anda, di que sí. Será divertido, podrás tomar el té con Míster Panza— me hago una imagen mental de mi sentado con osos de felpa, una taza rosada en mis dedos conversando con mi hermana en una casa de Barbie, me río

— Sospecho que ese Míster Panza me roba las galletas— ella se ríe y doblamos en una esquina, veo su pequeña escuela unos metros más allá

Una vez que llegamos, veo como todos los niños se despiden de sus padres… me hubiese gustado que papá estuviese aquí. Todo era mejor cuando estaba.

— ¿Qué debes hacer cuándo salgas?

— Esperarte hasta que llegues— me contesta

— ¿Qué no debes hacer nunca?

— Hablar con extraños

— ¿Por qué?

— Porque no los conozco

— ¿Quién es el mejor hermano del mundo?

— Tú— me sonríe, adoro su sonrisa

— Que te vaya bien— beso su frente y ella corre hacia adentro

— ¿La adoras no es así?

— Es mi vida— le contesto a Beatrice, miro mi reloj y veo que es tarde para la estúpida escuela— luego nos vemos, se me hace tarde. Cuídala

— Claro que sí— me sonríe y prácticamente corro al instituto.

(…)

 Una vez que llego al edificio, entro y me doy cuenta de que los chicos están entrando a clases. Justo a tiempo… igual que siempre.

Camino a mi casillero y saco los cuadernos de la materia que toca, el científico es definitivamente lo mejor, y obviamente las clases de “clásico” son lo peor, es una pérdida de tiempo, es decir ¿para qué me sirve saber acerca de la división del trabajo? Es lo más tonto que he escuchado en mi vida, y eso que tengo una hermana de siete años con mucha imaginación.

Cierro el casillero y siento una vibración en el bolsillo de mi pantalón, saco mi celular y leo un mensaje:

“Grosse, el entrenador llama a una reunión extraordinaria ahora”

Genial, me perderé matemáticas— nótese el sarcasmo— sigo sin entender porque me metí en eso. Guardo nuevamente los cuadernos en el casillero, ya que las reuniones del entrenador siempre duran dos horas… y mi clase dura dos horas.

Camino hacia el salón que está al lado del gimnasio, veo que hay algunos chicos sentados esperando que el entrenador llegue.

Me siento en la última silla a esperarlo, miro por el salón y comienzo a buscarlo

— Sé que me amas Grosse, pero no tienes que buscarme tanto— escucho la burlesca voz de Matt

— No te emociones tanto Bartoli— le sonrío, Matt Bartoli… el amor de toda chica en este instituto… y la causa de porque estoy metido en futbol— Aun no entiendo porque tengo que estar yo aquí

— Tres motivos— con sus dedos hace un tres— Eres mi mejor amigo, eres excelente para el futbol y… las porristas son muy sexys

— Tres palabras— lo imito— no… me… interesa

— ¡Oh vamos!— reclama

— No soy bueno para el futbol— él pone una cara extraña y entrecierra los ojos

— En el último partido corriste desde mitad de área y le hiciste un gol a un chico que nadie le hace

— Digamos que las pelotas bajas no son lo suyo— sonrío

— Además… todas las chicas vienen a verte jugar— otra vez con el mismo tema

— En primera, viene por ti. En segunda… no me interesan las chicas

— No me digas que ya te volviste Marica— se burla

— No se trata de eso, es solo que… ya tengo una chica en mi vida y es la única a la que amo

— Tu hermana de siete años no cuenta

— Le diré que no te haga galletas cuando vayas— sonrío internamente

— ¡No! Sus galletas son deliciosas, les pone esas chispas de chocolate que son deliciosas… aun no me da la receta

— Estás loco— me río

— Tal vez, pero no me cambies de tema. Aun no entiendo porque odias a las mujeres

— Porque son mentirosas, traidoras y vanidosas— pienso en la mujer que me dio la vida… ¿Por qué tenía que abandonarme a mí? O pero aun ¿Por qué abandonó a su pequeña hija?

— Hermano… no todas son como tu madre

— No lo sé y no quiero averiguarlo tampoco— me giro hacia el frente y doy el tema como zanjado

El entrenador entra justo a tiempo para hablarnos de que es muy importante ganar este partido, porque es contra nuestros archirrivales los idiotas de Arizona.

Comienzo a pensar en… ¿Cómo alguien puede ser tan egoísta y vanidosa como para abandonar a sus dos hijos? Si papá hubiese estado vivo… quizás nada de eso habría pasado, quizás ella no se hubiese ido con su novio imbécil… ni yo tendría que haber madurado tan de golpe, quizás hasta podría querer a una chica.

Pero no, no fue así y debo dejar de fantasear, sacudo la cabeza y alejo todos esos pensamientos para concentrarme en lo que dice el entrenador.

Dos horas después finalmente el entrenador nos deja salir, tengo cinco minutos antes de que empiece mi próxima clase. Salgo rápidamente de allí y me dirijo hacia los casilleros. Saco mis cuadernos y camino en dirección contraria para llegar a biología.

Comienzo a mirar mi cuaderno para recordar que fue lo último que vimos, paso una hoja y siento como choco con alguien, despego la vista de mi cuaderno.

Miro de donde viene y veo que es el baño de mujeres, veo a la chica en el suelo, su cabello castaño claro rodea su pálida cara, sus ojos color pardo se ven furiosos… oh claro… ya sé quién es

— ¿Puedes tener más cuidado y dejar de pensar un minuto en el espejo del baño? — le digo serio, jamás había conocido a una chica tan superficial, egocéntrica y mal educada como ésta, seguramente en su casa le dan todos sus caprichos… odio la gente así. Ella me fulmina con la mirada