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viernes, 26 de diciembre de 2014

Capítulo 18~ ATP

¿Había escuchado bien? ¿Edward me había pedido el divorcio? ¿Por qué? ¿No me extrañaba? ¿No me mandaba todos los días mensajes de que me extrañaba? Parpadee sin comprender aun

— ¿El… divorcio?

— Elissabet, es lo mejor

— Edward… nos casamos hace diez meses— me levanté

— Lo sé, pero hemos estado separados tres meses…

— ¿Y? Tú me dijiste que sería para toda la vida, hasta hace unos días… me mandabas mensajes de “te extraño” ¿y ahora me dices esto? No entiendo, ¿Qué hice mal?

— Elissabet… no eres tú… soy… yo

— ¡A mí no me vengas con esa frase cliché!— chillé enfadada

— Cálmate, por favor— él se levantó

— ¡No me pidas que me calme! ¡Me estás pidiendo el divorcio!

— Elissabet…— se acercó a mí y tocó mi brazo, una corriente eléctrica se deslizo desde su mano hasta mi cuerpo entero

— ¿Qué… fue eso?— quité el brazo rápidamente

— No lo sé— Si tan solo pudieras entender, no es que quiera separarme de ti… es por protegerte, ¿Qué fue eso? ¿Fueron sus pensamientos?

— Edward… ¿Qué me pasa?— él me miraba detenidamente, ¿Qué fue esa corriente? — No lo sé— contesté

— ¿Qué?

— Tú dijiste ¿Qué fue esa corriente?

— Elissabet… no he dicho eso— ¿Qué pasa?

— No sé qué pasa, ¡deja de hablarme en la mente! — me tapé los oídos. Él tenía el ceño fruncido. Asiente con la cabeza si puedes escuchar esto. Asentí

— Esto es imposible— susurró

— ¿Qué cosa?— él me miró atentamente, comenzó a acercarse y tocó mi cara, la misma corriente de hace un momento pasó desde donde me tocó hasta su mano

— ¿Escuchas algo en tu mente?— preguntó, no escuchaba nada en mi cabeza. Negué con la cabeza. Él abrió los ojos preocupado

— ¿Edward puedes decirme que pasa? — pregunté ansiosa. Él tocó mi mano, la estúpida corriente se deslizó otra vez desde su mano a mi cuerpo. ¿Escuchas algo? — Sí— contesté. Él comenzó a reír— ¿De qué te ríes?

— ¿No lo entiendes?— preguntó sonriendo. Negué con la cabeza— Elissabet tu… espera, no— Es más seguro por aquí

— ¿De qué hablas?— pregunté en la mente

— Elissabet… estás leyendo mi mente— sonrió

— No— dije… pero no escuché mi voz, estaba hablando en mi mente realmente con él— ¿Qué está pasando?

— Tu don— sonrió nuevamente

— ¿Qué tiene mi don?

— La corriente eléctrica que tú y yo sentimos, es tu don

— No entiendo

— Tú… tocas a un vampiro con algún don e instantáneamente lo adquieres como tuyo

— Sigo sin entender— hice una mueca

— Tu don es que al tocar a otro vampiro con algún don, en seguida lo haces tuyo— sonreí sin creérmelo

— ¿De verdad?

— ¿Estás hablando conmigo por la mente, no es así?

—  Sí— sonreí

— Sobre lo del divorcio…

— ¿Realmente quieres divorciarte de mí?

— Ni que estuviera loco, jamás perdería a una mujer como tú— sonrió de lado

— ¿Entonces por qué lo dijiste?

— Es probable que Alisson esté cerca, quiero protegerte a ti y a nuestros hijos

— No soy la misma chica débil de antes

— Lo sé, pero…

— Edward somos marido y mujer, no te dejaré solo

— Pero y…

— En lo próspero y en lo adverso ¿Recuerdas? — él sonrió de lado

— En lo próspero y en lo adverso— se acercó a mí y me tomó de la cintura, no sentí ninguna corriente— es porque la ropa está en medio, es un tipo de aislante

— Técnicamente la ropa está estorbando— pasé mis manos por su cuello

— Técnicamente no, está estorbando realmente— Juntó sus labios con los míos, la corriente volvió a pasar— Tendremos que acostumbrarnos a eso— sonrío en mis labios

— Creo que sí— lo besé nuevamente

— ¿Por qué me dejaste?

— No quería abortar y tú harías hasta lo imposible

— Lady, no te obligaría a hacer nada que tú no quisieras

— ¿De verdad?— lo miré

— Por supuesto— me besó rápidamente— No sabes lo horrible que fueron estos tres meses sin ti

— Manjar también te extrañó— sonrió

— Sí, también extrañé a ese saco de pulgas— me reí

— No me vuelvas a dejas nunca más— me miró con miedo en los ojos— haría lo que fuera para no volver a alejarme de ti nunca más

— Te Amo— dije sobre sus labios

— Y yo a ti— me besó nuevamente Extrañé tus labios

— Y yo los tuyos

— ¿Sólo extrañaste eso?— negué con la cabeza sonriendo— hay que recuperar el tiempo perdido, vamos— me tomó en brazos y en un abrir y cerrar de ojos estábamos en una habitación— Señora Lowell, es usted mi perdición— dijo antes de perderse en la curva de mi cuello

(…)

 — Me encanta esto— dijo pegándome más a él

— ¿Pegarme a ti?— pregunté

— Graciosa— se ríe en mi oído— me encanta tenerte así de cerca, sentir tu cuerpo desnudo junto al mío, me encantas tú

— Te extrañé

— Y yo a ustedes

— ¿Eso incluye a Manjar?— volvió a reír

— Sí, eso incluye a Manjar— recordé a Alexander, me giré para acomodarme en su pecho— Lady no te pongas mal— acarició mi espalda

— Fue mi culpa

— Mírame— pidió, levanté la vista— nada de lo qué paso fue tu culpa, Alisson fue la que lo asesinó, tú no podías hacer nada… ese idiota te estaba sujetando

— Si no me hubiese enamorado de ti…

— Te hubiese enamorado como sea

— Se tiene mucha confianza Señor Lowell

— Conquisté a la chica más difícil del mundo, Señora Lowell— me guiñó un ojo

— No era difícil

— ¡Apenas me mirabas!

— Porque eras un mujeriego de primera

— Nunca me había acostado con alguien

— ¿Y nunca estuviste a punto de tener sexo con alguien además de esa zorra?— él se quedó pensando y sonrió

— Sí, pero no pasé de los besos en el estómago— dijo sin importancia

— ¿Por qué?

— ¿Por qué? Bueno, porque… eh…— comenzó a tartamudear

— ¿Te pillaban sus padres?

— Nunca tuve sexo en la casa de las chicas, siempre era en algún hotel

— ¿Entonces por qué no pasaste del estómago?

— Eh… Se hace tarde, tenemos que irnos— se levantó besando mi frente

— ¿Por qué no quieres decirme?

— Porque te reirás de mí

— Prometo no reírme— le dije sentándome en la cama

— ¿De verdad?

— Sí

—Okey te digo— suspiró— no podía pasar más del estómago… porque… cuando iba a entrar en ellas… te veía a ti— me quedé sin palabras

— ¿A mí?— pregunté con un hilo de voz, él asintió— ¿Cuándo fue eso?

— Muchas veces, pero la que más me dejó en shock fue Cuando con Taylor fuimos a buscar a Ana

— ¿Fuiste a buscar a Ana o a tener una aventura?

— ¿Lo que detecto en tu voz son celos?

— No— Sí, él comenzó a reír

— Me encanta cuando te pones celosa— me besó rápidamente— Vamos, nuestros hijos nos esperan— él comenzó a vestirse


— ¿Por qué no me dijiste que Lori estaba del lado de Alisson? — pregunté, él se quedó quieto

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Lamento la tardanza, no tengo perdón de Dios.... pero les traigo un regalo de navidad.... espero les guste.

¿Creyó que no íbamos a saber Señor Lowell?
Sé que ustedes estaban asustados porque pensaban que realmente que se iban a divorciar.... pero no puedo dejar a los niños con solo un padre ¿Verdad?

¿Les gustó el capítulo? ¿Sí? ¿Entonces que esperas para comentar?

Besos 

domingo, 14 de diciembre de 2014

Capítulo 17~ ATP

— ¿Lady? ¿Estás lista?— asentí colocándome las gafas negras.

Salimos de la habitación tomado de las manos, él iba vestido con una camisa blanca y una chaqueta negra al igual que los pantalones. Bajamos las escaleras y estaban todos listos, asentí con la cabeza y fueron saliendo uno por uno a través de la puerta, tomé a mis bebés con la ayuda de Edward y salimos igualmente.

El día era horrible, creo que hasta el cielo quería llorar, ¿siempre que pasa algo malo el día está así de deprimido? Edward abrió la puerta trasera del auto y metimos a los bebés en las cunas y los aseguramos con los cinturones, Edward abrió la puerta de copiloto para que entrara, me coloqué el cinturón y el auto se puso en marcha hacia el cementerio.

El camino fue en silencio, sentía la mirada preocupada de Edward sobre mí pero no podía pensar en nada más que… había perdido a Alexander. El cementerio principal de Manchester era gigante, tenía muchas estatuas. Entramos en el auto y buscamos donde estacionarnos, me dijeron que no viniera… por los bebés… pero no podía dejar de despedir a mi amigo que siempre estuvo ahí para mí.

Mis pensamientos divagaban solos, me sentía incompleta… me sentía culpable… me sentía…

— ¿Lady?— llamó Edward, lo miré y tenía la puerta abierta para que bajara.

No había hablado con nadie las últimas setenta y dos horas… no podía. Edward bajó el coche que había metido en el maletero y bajé a una durmiente Fernanda, la coloqué en su sitio y la aseguré con el cinturón. Luego bajé a Ethan dormido también, no me había dado cuenta pero ya tenían los ojos abiertos. Realmente crecían como inmortales, lo coloqué al lado de su hermana y lo aseguré igualmente. Edward conducía el coche con una mano mientras que con la otra me llevaba a mí, estoy segura que parecía una muñeca de trapos. 

Taylor, Andrew y dos chicos que no había visto nunca, llevaban el féretro donde iba él. Las chicas iban atrás supongo, todo era silencio, no había de que hablar tampoco.
Nos detuvimos frente a una tumba donde sacaban tierra, había algo así como una red donde colocaron el féretro, los chicos comenzaron a bajar todas las flores que había.

— Estamos aquí reunidos, para despedir la dulce alma de nuestro hermano Alexander Timothy Haier Beretta— comenzó el sacerdote

El tiempo pasó lento y lleno de agonía, Leyó una lectura acorde al momento más una reflexión que supongo fue improvisada. Escuché como lloraba mucha gente atrás de mí… mujeres más que nada, supongo que era su familia. Traté de hacerme la fuerte todo el tiempo, pero me quebré cuando la madre lo despidió

— Mi hijo Alexander… era muy joven— comenzó diciendo, era una señora de unos cuarenta y cinco años, con el cabello negro y algunas canas— tenía muchos sueños, muchos objetivos… muchos…— comenzó a sollozar— muchos… proyectos. Proyectos que no podrá cumplir, como ser padre y tener una esposa— las gafas negras no dejaban ver sus ojos, pero de seguro estaban rojos e hinchados— él… era mi niño, mi bebé… él era mi todo… y se fue— comenzó a llorar mucho más, un señor se acercó a ella y la comenzó a abrazar… no había duda de que era su padre. Era igual a Alexander solo que con más años— dicen que no hay nada más doloroso que… un padre entierre a su hijo… y es verdad— se apoyó en el pecho de su esposo, las lágrimas de mis ojos ya no las podía detener

— Cuando nos dijeron que nuestro hijo había muerto a manos de unos delincuentes… no supimos cómo reaccionar— habló el padre, se notaba que trataba de hacerse el fuerte por su esposa— nos dio impotencia… rabia… dolor… y por sobre todo tristeza…— tenía los ojos rojos, seguro había llorado mucho— es difícil escuchar una noticia así y más saber que… la policía no hará nada… igual que siempre— dijo con enojo— en momentos así… es cuando te das cuenta que tener mucho dinero no te sirve de nada, el dinero no pudo evitar que asesinaran a mi hijo— las lágrimas comenzaron a caer por sus ojos y ambos se fueron a sentar. Limpié mis lágrimas y me saqué las gafas, me levanté de mi asiento y caminé para hablar.

— Tuve la suerte de conocer a Alexander hace un tiempo atrás, tuve la suerte de conocer su… sonrisa, su… forma de alegrar a quien fuese con solo una palabra, su forma de ver la vida— era poca gente. De seguro era solo la familia, al lado izquierdo estaba, supongo yo, toda su familia. Y al otro lado estaban los amigos— él… sin duda… era un gran chico, alguien que no podré olvidar jamás… porque alguien como él… es difícil de olvidar— sonreí entre lágrimas recordando todo— siempre me hablaba de su familia— miré hacia ellos y la madre estaba atenta a todo lo que decía— me hablaba… de lo mucho que amaba pelear con sus hermanas— dos chicas rubias abrazadas a su padre, comenzaron a llorar— me hablaba… de que quería ser como su padre, fuerte… luchador… y amante de su familia— besó la cabeza de una de sus hijas, las lágrimas volvieron a caer por sus mejillas— y… me hablaba de su madre…— se escuchó un sollozo audible de parte de ella— de lo mucho que la amaba… de lo importante que era escuchar sus consejos…y de los regaños que recibía cuando él tenía novia… porque siempre terminaba con las chicas cuando se enteraba de que no les gustaba leer— ella se río, supongo que recordando— él no era solo un chico, no era solo un amigo… ni hermano o hijo… él era… la felicidad misma… y nunca podré reemplazarlo— me bajé llorando, odiaba llorar y jamás podía parar.

Subieron más personas, diciendo lo mucho que lo querían… lo mucho que lo recordaban… y lo mucho que lo extrañarían. El sacerdote dijo unas palabras de su biblia… y otras que… quedaron grabadas en mi mente “Lo que se quiere y se pierde… jamás se olvida ni se reemplaza, se aprende a vivir con su ausencia” Bajaron el féretro… y el llanto desconsolado de su madre y sus hermanas… era desgarrador, comenzaron a taparlo con tierra… y cuando ya terminó todo… la gente se fue a despedir de su familia.

Edward no me dijo nada, solo me abrazaba… igual que cuando Caroline estaba en el hospital, cuando ya no quedaba mucha gente… me acerqué a ellos. No sabía que decir, después de todo… había sido mi culpa… pero eso solo lo sabíamos los chicos y yo.

— Hola— le dije a la madre— Soy Elissabet— me presenté estirando mi mano, la madre me miraba con una mirada… extraña, luego de unos segundo me atrajo hacia ella y me abrazó

— Él hablaba todo el tiempo de ti— susurró en mi oído— estaba realmente enamorado de ti

— Me encantaría haberle correspondido— susurré en su oído yo también

— Eres más linda de lo que él decía— me dijo una de sus hermanas, sonreí

— Gracias y ustedes son más grandes de lo que él decía. Me hablaba de sus hermanas menores como si fuesen niñas y… son… mujeres hechas y derechas— estaban alrededor de los diecisiete años, las imaginaba de ocho. Ambas sonrieron

— Gracias por estar para nuestro hijo— me dijo el padre, su mirada estaba llena de ternura.

— No, gracias a ustedes por educar a un hijo tan bien— les sonreí débilmente

— Nos tenemos que ir, señor— hablo un chico de cabello negro, también usaba gafas negras. De seguro era su chofer

— Está bien Thomas— ¿Thomas? — Fue un gusto conocerte Elissabet— sonrió el padre. Me despedí de todos con un fuerte abrazo y ellos se fueron.

— ¿Vamos?— preguntó Edward, yo asentí.

— ¿Y los bebés?— pregunté alarmada

— Se los llevaron Taylor y Caroline. Tú y yo tenemos que hablar— Edward estaba serio

—Okey — le dije.

Caminamos en silencio hasta el automóvil, ¿De qué quiere hablar? ¿Por qué está tan serio? Me abrió la puerta del copiloto, estaba entrando cuando escuché un grito, me gritaban a mí. Era mi nombre el que gritaban. Miré hacia atrás y vi un chico corriendo hacia mí, salí del auto e instantáneamente vi el ceño fruncido en la frente de Edward

— ¡Elissabet!— se acercaba más y más, era… ¿Thomas?

— Hola— dije insegura de quien era, no sé si fuese Thomas… no lo veía hace dos años

— ¿No me recuerdas verdad? — Negué con la cabeza— Soy Thomas— sonrió

— ¿Thomas? ¿El Thomas de cuando llegamos a Londres? — el asintió y yo lo abracé instantáneamente

— Tanto tiempo sin saber de ti o de tu hermano— la mano de Edward se colocó en mi cintura

— Sí, nunca supe más de ti.

— Es que terminé con mi novia y me cambié de casa para no recordarla— contó— ¿Y tú? ¿Qué haces acá?

— Yo…

— Vinimos al funeral de Alexander— dijo Edward por mí— Mucho gusto, soy Edward… su esposo— extendió su mano

— Thomas Winston— estrechó la mano que le ofrecía— viejo amigo de Elissabet— Edward sonrió— ¿Así que te casaste?

— Sí— sonreí— Felizmente casada

— ¿Y hace cuánto te casaste?

— Hace más o menos diez meses

— Vaya— sonrió— bueno me tengo que ir, fue realmente un gusto haberte visto nuevamente— se acercó a mí y besó mi mejilla

— Para mí también fue un gusto— sonreí

— Te dejo mi número, debemos salir definitivamente— me pasó su tarjeta— obviamente los tres— sonrió hacia Edward

— Seguro— dijo Edward con su típico tono de “ya quisieras idiota”

— Yo te llamo— le dije

— Esperaré tu llamado— se alejó— estás más bellísima que antes— se giró y le sonreí, vi cómo se alejaba

— ¿Vamos o también lo acompañaras a su casa?— dijo Edward molesto abriendo mi puerta

— ¿Qué estás diciendo?— pregunté sin subirme

— Nada, sube— exigió

Esto terminará en pelea seguro, me subí al estúpido auto y él también. Nos fuimos el camino en silencio, de repente lo miraba de reojo y su mandíbula iba muy tensa, ¿Por qué está tan enojado? ¿O tan serio?

No conocía el camino en el que íbamos pero supongo que Edward sí, en una esquina dobló y vi una casa… en la playa ¿Me había traído a la playa a hablar? Se estacionó y yo me saqué el cinturón de seguridad, me bajé antes de que me abriera la puerta y miré la casa que estaba en frente.

Edward bajó del auto y caminó hacia la casa sin decirme palabra alguna, lo seguí en silencio. Entró a la casa y dejó la puerta abierta para que yo entrara, vi como caminaba hasta la cocina. Me quedé admirando la casa, era pequeña y de un solo piso, pero era acogedora. Tenía pocos muebles, era de madera de un color caoba.

— Ten— dijo Edward a mis espaldas, me giré y me tendía un vaso con sangre. Madre mía… delicioso, no tomo desde hace cuatro días

— Gracias— sonreí lo más tierna que pude, vi que su mirada seguía igual de antes

— Siéntate— me dijo.

Miré los asientos y me senté en el que era individual al frente del que era para tres personas, bebí de un sorbo el vaso con sangre y lo dejé en la mesita que había, Edward se sentó en frente mío. Su ceño aún estaba fruncido

— ¿Y bien? ¿De qué quieres hablar? — pregunté


— Elissabet… quiero el divorcio

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Sí, leyeron bien. Él quiere el divorcio, ¿Qué dirá Elissabet? ¿Qué pasará con los gemelos? ¿Por qué se lo habrá pedido?

Estas y todas sus preguntas, serán contestadas en el próximo episodio de "El amor todo lo puede"

Espero que me sigan leyendo ^o^

sábado, 6 de diciembre de 2014

Capítulo 16~ ATP

~Elissabet

Me giré en la cómoda cama que estaba, y desperté inmediatamente al recordar lo que había sucedido, ¿Todo salió bien? ¿Dónde están mis bebés? ¿Dónde está Edward? Frote mis ojos y me estiré para levantarme. Salí de la cama y tenía un pijama ancho más unas medias, sonreí.
Abrí la puerta, me sentía débil y cansada comencé a caminar por el pasillo, no se escuchaba nada en el primer piso. Bajé las escaleras para ver donde estaban todos, entré a la sala de estar y solo estaba Alexander… dormido, o eso espero.

Me acerqué a la cuna de mis bebés y ahí estaban ambos dormidos. Acaricié la cara de Fernanda, su piel era suave. A su lado se removió incomodo Ethan, su cara e inocencia era tan… perfecta, a pesar de ser un recién nacido tenía sus rasgos perfectamente delineados.

— Son bellísimos— la voz de Alexander me sacó de mis pensamientos, me giré a verlo. Sus ojos cafés me miraban con ternura

— ¿Dónde están todos?— pregunté

— Ellos salieron, me dijeron que sería tu niñero— le sonreí— Edward… me pidió que no te dejara sola, le pregunté si te acompañaba al baño también y me dijo que no— me reí junto con él

— ¿No sabes dónde salieron?— negó con la cabeza

— ¿Podemos hablar?— asentí dudosa, ¿pasó algo malo? Me indicó que me sentara a su lado

— ¿Qué pasa?

— Elissabet… mira— se le dificultaba hablar— tú…— se calló— estuve practicando para decirte esto y aun así se me hace difícil— se río débilmente— cuando hablamos en tu antigua casa yo… no… me comporté muy bien— trago en seco— y… estaba ciego, solo quería que me dieras una oportunidad— me miró a los ojos— luego… me di cuenta que tú solo amabas a Edward. Me estoy desviando del tema— sacudió la cabeza y me reí— Elissabet… yo aún te amo— bajé la vista— pero ya entendí que tú solo lo amas a él— levantó mi barbilla— estos tres meses me hicieron darme cuenta que no puedo pelear por un corazón ocupado. Tú no puedes vivir sin él… y él no puede vivir sin ti. Siempre podrás tener un amigo en mí, te cuidaré siempre que pueda, y cuando no pueda… también lo haré.

— Alex… eres todo lo que una chica desearía tener, eres guapo… tienes unos ojos hermosos a pesar de ser cafés— me guiñó un ojo y me reí— tienes unos sentimientos hermosos y eres una ternura de persona…

— ¿Pero? — sonreí

— Pero tienes que encontrar a alguien capaz de amarte como tú me amas a mí, no puedes amargarte la vida esperándome, yo solo tengo ojos para un chico… y siempre ha sido así, tengo dos hijos… tengo una familia. Alex eres un gran amigo, y tú también siempre podrás contar conmigo— lo miré compasiva, y él me atrajo hacia él para un abrazo

— Vaya, vaya, vaya— sentí como aplaudían, me separe rápidamente de él y me giré para ver desde donde se dirigía la voz— ¿Qué diría Edward si ve a su educada esposa abrazando al amigo que la desea?— Alisson estaba parada con los brazos cruzados y sonriendo

— No diría nada, porque sabe que yo lo amo— me levanté, sin que se diera cuenta marqué el llamado rápido que era Edward, para que escuchara todo y llegara pronto, el celular lo guardé en mi bolsillo

— ¿Y él… te ama a ti?— preguntó con una sonrisa lobuna

— Me vino a buscar, ¿no es así?— sonreí

— Cierto, pero… quizás sea por lástima. ¿No crees?

— ¿Y por qué habría de sentir lástima?

— Por tus hijos, ¿de verdad crees que él se tragó el cuento de que los bebés eran de él? Es decir, ¿Por qué mentiste?

— No mentí, no tendría por qué hacerlo. A diferencia de ti no tengo que manipular a la gente para que se queden conmigo— sonreí y ella me miró como si quisiese asesinarme

— ¿Y tu amigo no dirá nada?— Alexander estaba a un lado mío, se tensó notablemente— ¿Qué pasa? ¿Te comieron la lengua los ratones?

— ¿Por qué quieres dañar a Elissabet y a Edward?— preguntó

— ¿No le has contado?— fingía sorpresa, se acercó lentamente a Alexander, me puse delante de él para protegerlo—tu amiga, aquí presente— dijo a unos cuantos centímetros— me robó a mi novio, me robó al hombre que amo… me robo todo— me fulminó con la mirada— y para devolverle el dolor… yo le robaré la vida a sus nenes— sonrío mirando la cuna

— No te atrevas a acercarte a ellos— dije lentamente

— ¿Qué fueron?— preguntó caminando hacia la cuna, rápidamente me moví hacia allí— Vaya, son… horribles— me miró con una sonrisa…bestial

— ¿Qué quieres Alisson?

— ¿No es obvio?— preguntó, no quité mis ojos de ella— quiero verte sufrir, quiero que sientas lo que es el dolor

— ¿Tú crees que yo nunca he sentido dolor?— pregunté tratando que no me temblara la voz

— Cierto, sí has sufrido— se acercó lentamente a mi oído— ¿Te cuento un secreto? — Susurró— yo provoqué el accidente de tus padres— dijo lentamente, y se alejó. Me lancé contra ella y la pegué al muro

— Eres una maldita zorra— tenía su cuello entre mis manos, ella se río

— Linda, no puedes matarme— aún seguía pegada a la pared— pero yo puedo matarte a ti… o a tu amigo— me lanzó al suelo y se quedó detrás de Alexander sosteniendo su cabeza en ambas manos

— Déjalo— traté de correr hacia ella pero unos brazos fuertes me sostuvieron, miré quien era y… me encontré con los ojos verde agua de… Fernando— suéltame idiota— traté de moverme, pero era inútil. Estaba débil… no había bebido nada de sangre y había perdido mucha

— No trates de pelear— me dijo al oído, provocando un estremecimiento en mi cuerpo

— Haré lo que quieras, pero deja a Alexander fuera de esto— supliqué

— Linda… Alexander no puede quedar fuera de esto, ha visto muchas cosas. Y es un mortal, le dirá a todo el mundo— Alexander tenía miedo, sus ojos lo reflejaban— Además nunca harás lo que yo te pida, tu protector esposo no te dejará

— Por favor, déjalo— comencé a rogar llorando

— No llores— decía ella fingiendo tristeza— moriré de pena si lloras

— Alisson, te lo ruego. Deja a Alexander

— Fernando— dijo ella, el tipo comenzó a pasar su lengua en mi cuello

— Edward— susurré pidiendo ayuda

— Él no vendrá, lo distraje con Lori

— ¿Qué?— pregunté sin entender

— ¿No sabías? ¿No te dijo Edward? Lori está de nuestro lado— sonrió, me inundó una rabia pura y recordé la película de “Miss Simpatía” donde la protagonista enseñaba la defensa personal, pisé a Fernando, golpee sus testículos, él se agacho de dolor y golpee su cara con mi puño liberándome de él

— Déjalo, ahora— sisee furiosa

— ¿Lo quieres?— preguntó como si fuese un objeto— ahí lo tienes— me lanzó a Alexander… venía sangrando, le había enterrado algo en la espalda— No le quebré el cuello porque quiere decirte todo lo que un amante enamorado siempre quiere decir antes de morir— rápidamente se fue de mi vista, miré atrás y Fernando tampoco estaba.

— ¡Alexander no!— grité cuando vi que caía al suelo

— Se… invirtieron… los…papeles…— habló con dificultad y sonrío débilmente— hace unas horas tú estabas en el suelo de dolor y yo corrí a ayudarte— me reí entre lágrimas

— Alexander no te dejaré morir— mordí mi muñeca y la acerqué a sus labios, él negó con la cabeza

— No quiero ser inmortal si no puedo estar a tu lado— las lágrimas no dejaban de descender

— Alexander…no… no puedes morir… por favor— supliqué— eres mi amigo… no puedes abandonarme

— Dije que siempre te cuidaría… aunque no estuviese a tu lado— me tomó de la mano que tenía sangre y la llevó a su pecho

— Perdóname por todo, perdóname por esto— lloraba de rabia, de tristeza… lloraba porque perdería a un amigo al que quería demasiado

— No hay nada que perdonar…— decía tosiendo sangre— te… amo…— vi como sus ojos comenzaban a cerrarse

— ¡No Alex, no cierres los ojos! — comencé a moverlo repetidas veces— ¡Alex no! — Lloré suplicando— ¡Despierta! — grité, pero él no se movía— no… me… dejes— lloré en su pecho que ya no respiraba


— ¡Elissabet!— escuché como me gritaban, pero no levanté la vista. No podía apartarme de él— Vamos pequeña, levántate— los suaves brazos de mi hermana me separaron del cuerpo inerte de uno de mis más grandes amigos

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Créanme, me dolió más a mi matarlo. 
Sé que es difícil de creer, entiendo si quieren matarme /u\

Nuevo capítulo de El Amor Todo Lo Puede

¿Odian a Alisson? Somos 2

Espero ver sus comentarios ^.^

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Un beso gigante